¿Cómo colaboran las familias y los especialistas para apoyar el desarrollo infantil?
El niño pasa con su especialista una o dos horas a la semana, y pasa el resto de su tiempo con su familia. Por ello, los programas de intervención temprana más exitosos son aquellos que hacen de la familia un socio en el tratamiento y no un mero espectador, principio en el que se basan modelos científicamente probados como los programas Hanen de formación para padres.
¿Qué hace que la colaboración sea exitosa?
- Objetivos compartidos: El plan parte de las prioridades de la familia, y ambas partes entienden qué queremos y por qué.
- Entrenamiento, no aleccionamiento: El especialista muestra la estrategia a los padres de forma práctica; después, ellos la prueban ante él y reciben sus observaciones.
- Integración de habilidades en la rutina: No hacen falta sesiones adicionales, sino aprovechar la comida, el vestido, el baño y el juego como oportunidades de aprendizaje.
- Comunicación regular: Un mensaje breve tras cada sesión sobre el objetivo y la forma de practicarlo en casa, y observaciones de la familia sobre lo que ha visto durante la semana.
- Coherencia: Cuando todos utilizan el mismo método para abordar una conducta, el niño aprende más rápido.
Para las familias: No necesitan convertirse en especialistas, sino dominar tres o cuatro estrategias y aplicarlas constantemente. Pregunten tras cada sesión: ¿qué hacemos esta semana?
Para los profesionales: Dediquen unos minutos de cada sesión a entrenar al progenitor, pues su efecto se prolonga durante horas fuera de la sesión.
Y esta colaboración también puede comenzar desde el hogar, mediante sesiones a distancia en las que el especialista establece para cada sesión un objetivo para el niño y otro para la familia, de modo que los padres aprenden a apoyar a su hijo en su entorno natural.
Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.
