
Corrección de conceptos erróneos sobre el retraso en el desarrollo del lenguaje en niños: entre la concienciación científica y la responsabilidad social
21 de abril de 2026
Dr. Wael Al-Dakroury
El lenguaje se considera la piedra angular sobre la que el niño construye sus interacciones sociales, su rendimiento académico y su desarrollo psicológico y conductual. El lenguaje no es solo una herramienta para hablar, sino un contenedor para el pensamiento, un puente para la comunicación y un medio para el aprendizaje. Sin embargo, la concienciación social sobre los trastornos del lenguaje y su retraso en el desarrollo en los niños sigue siendo limitada, ya que abundan muchos conceptos erróneos que pueden retrasar la intervención terapéutica adecuada y provocar complicaciones a largo plazo.
Asociaciones y organismos internacionales como la Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición (ASHA) trabajan para aumentar el nivel de concienciación sobre la importancia de la detección temprana y la intervención eficaz. Quizás lo que incrementa la gravedad de la situación es lo que anunció la Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición como resultados de un estudio en el que participaron más de 1100 especialistas en habla, lenguaje y audiología, el cual reveló que alrededor del 70 % de los padres carecen de concienciación sobre los indicadores tempranos de los trastornos de la comunicación, mientras que el 23 % no advirtió los síntomas de la pérdida auditiva antes de los cinco años de edad.
De ahí que resulte necesario corregir los conceptos erróneos comunes entre familias y educadores sobre el retraso en el desarrollo del lenguaje, para permitirles tomar decisiones acertadas que contribuyan a apoyar a los niños y facilitar su camino hacia un desarrollo saludable.
¿Qué es el retraso en el desarrollo del lenguaje?
El retraso en el desarrollo del lenguaje se define como la incapacidad del niño para adquirir las habilidades lingüísticas básicas para la comunicación y el aprendizaje sin una causa evidente, como pérdida auditiva, discapacidad intelectual o trastornos del desarrollo (como el autismo). Este retraso puede manifestarse en la dificultad para comprender lo que dicen los demás o en la incapacidad del niño para expresar sus pensamientos y sentimientos. Las estadísticas indican la presencia de al menos dos niños en cada aula de 20 estudiantes que sufren este retraso, lo que repercute directamente en su rendimiento académico y su desarrollo social.
Conceptos erróneos comunes y su corrección
1- El niño perezoso o travieso
Muchos padres y profesores interpretan la escasa respuesta del niño a las instrucciones o preguntas como pereza o travesura. Pero la realidad es que los niños que presentan un retraso del lenguaje se enfrentan a verdaderas dificultades para comprender el habla rápida, recordar indicaciones o elegir las palabras adecuadas, lo que conduce a conductas que pueden interpretarse erróneamente como terquedad o indiferencia. Los estudios han demostrado que estos niños tienen el doble de probabilidades de presentar problemas conductuales y falta de atención en comparación con sus iguales. Por consiguiente, vincular estas conductas al retraso del lenguaje es más lógico que acusar al niño de pereza.
2- La superación espontánea del problema
Una de las frases que más escuchan los padres es: «¡No os preocupéis, el niño hablará de repente como fulanito!». Estos consejos, aunque parezcan tranquilizadores, pueden resultar engañosos y peligrosos. Las investigaciones han demostrado que esperar agrava el problema y que los niños con retraso del lenguaje siguen expuestos al retraso académico hasta la adolescencia y la edad adulta.
La solución correcta es la intervención temprana a través de un logopeda colegiado, que pueda evaluar las capacidades del niño y diseñar un plan terapéutico personalizado, lo que reduce las complicaciones a largo plazo.
3- La inutilidad de la intervención a una edad tardía
Algunos piensan que la intervención terapéutica solo beneficia en los primeros años de la infancia y que superar esta etapa significa perder la oportunidad. Es cierto que la intervención temprana logra mejores resultados, especialmente en casos como el síndrome de Down o el trastorno del espectro autista, pero las investigaciones han aclarado que el tratamiento sigue siendo eficaz incluso en la adolescencia. En los casos de retraso no asociados a un trastorno del desarrollo evidente, la intervención terapéutica puede conducir a una mejora notable que podría llegar a la recuperación completa. Por lo tanto, debe recalcarse que buscar ayuda a cualquier edad es una opción útil y realista.
4- La familia es la culpable
A algunos padres se les acusa de negligencia o de escasa interacción con el niño, considerándolo una causa directa del retraso del lenguaje. Sin embargo, los estudios han demostrado que la mayoría de los casos se deben a factores genéticos relacionados con el desarrollo cerebral temprano, y no a la negligencia familiar. Pero esto no anula el papel de los padres, ya que la interacción diaria con el niño es un elemento fundamental. Los progenitores pueden tener dificultades para interactuar con un niño poco hablador o silencioso, pero aquí es donde destaca el papel del logopeda en el entrenamiento de las familias en estrategias eficaces para estimular la interacción y apoyar el desarrollo lingüístico.
5- El bilingüismo causa un problema mayor
En nuestras sociedades árabes multilingües, a menudo se aconseja a los padres limitarse a una sola lengua con el niño, por temor a que la exposición a dos idiomas cause confusión y retraso del lenguaje. Sin embargo, este concepto es completamente erróneo. Las investigaciones en el campo de la adquisición del lenguaje confirman que la exposición a dos sistemas lingüísticos no causa retraso, sino que puede aportar ventajas cognitivas y lingüísticas. Lo más importante es que los padres utilicen la lengua con la que se sientan cómodos y que el uso de cada idioma esté vinculado a un contexto específico (como una persona o un lugar). Esta organización ayuda al niño a distinguir entre ambas lenguas y a desarrollarlas de manera equilibrada.
Hacia una comprensión más profunda:
Aspectos fundamentales que no se deben olvidar; se puede resumir el panorama general en tres hechos esenciales:
- El retraso en el desarrollo del lenguaje se manifiesta tanto al hablar como al escuchar, no solo en la expresión.
- El retraso del lenguaje es un problema invisible pero muy extendido, ya que puede pasar desapercibido en sus primeros años.
- El apoyo especializado cambia el rumbo de forma radical, ya que mitiga el impacto del problema en el niño y en su familia, tanto en el presente como en el futuro.
Indicadores de los trastornos del lenguaje en la etapa preescolar
Los indicadores se manifiestan en los diferentes niveles del lenguaje, lo que se traduce en que los niños enfrentan problemas de comprensión, expresión y habilidades en el uso del lenguaje.
Los problemas de comprensión lingüística, lo que se denomina lenguaje receptivo en los niños, se traducen en dificultades a nivel de:
- Señalar objetos e imágenes cuando se les pide
- Responder a preguntas
- Seguir instrucciones
- Comprender lo que quieren decir las personas cuando usan gestos y señas, como encogerse de hombros o asentir con la cabeza
- Comprender oraciones y frases largas
- Comprender lo que quieren decir las personas cuando usan pronombres y adverbios de lugar y tiempo
Algunos niños pueden sufrir problemas en la expresión o el habla, lo que se denomina lenguaje expresivo, que se manifiesta en afrontar problemas a nivel de:
- Nombrar objetos
- Cómo formular preguntas y utilizar las partículas interrogativas adecuadas
- Concentración del repertorio de vocabulario en gran medida en los sustantivos y escasez de vocabulario a nivel de verbos y adjetivos
- El uso de gestos
- Combinar palabras en oraciones a la luz de las reglas gramaticales y morfológicas de la lengua hablada según el dialecto que hable el niño
- Aprender canciones y rimas
- Usar los pronombres correctos y los adverbios de tiempo y lugar
Asimismo, es probable que algunos niños presenten problemas en las habilidades de uso del lenguaje, lo que se denomina lenguaje pragmático, manifestándose en problemas a nivel de:
- Saber cómo iniciar una conversación y mantenerla
- Saber cómo respetar los turnos al hablar con los demás
- Cambiar la forma de hablar con diferentes personas y en diferentes lugares. Por ejemplo, hablar de forma distinta con un adulto que con un niño pequeño. Hablar más alto fuera que dentro.
Cabe mencionar que, al tiempo que muchos niños presentan problemas de comprensión y habla, esto puede coincidir con problemas a nivel de las habilidades preliminares de lectura y escritura, tales como:
- Mirar las imágenes de un libro y pasar las páginas
- Contar una historia con principio, nudo y desenlace
- Nombrar letras y números
- Aprender el abecedario y los números
Entre la investigación científica y la responsabilidad social
No se puede atribuir únicamente a las familias la carga de la detección y la intervención, sino que es necesaria una integración entre la familia, la escuela y el sector sanitario. Los pediatras deberían estar más atentos a la derivación de casos sospechosos, los docentes necesitan formación para detectar los indicadores tempranos, mientras que los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental en la difusión de la concienciación y la corrección de conceptos erróneos.
A nivel académico, el campo sigue abierto para que los investigadores descubran indicadores biológicos y genéticos que puedan ayudar en el diagnóstico temprano en el futuro. A nivel clínico, el desarrollo de programas de intervención individualizados y la activación del papel familiar constituyen la piedra angular para mejorar la calidad de vida de los niños con retraso del lenguaje.
Tratamiento de los trastornos del lenguaje en niños de edad preescolar
El papel del logopeda especialista en patologías del habla y del lenguaje certificado es importante y fundamental para el desarrollo de las habilidades lingüísticas en los niños a nivel de comprensión, expresión y uso. Asimismo, el programa de intervención que proporciona el logopeda desempeña un papel relevante al ayudar al niño a prepararse para la lectura y la escritura, ya que unas buenas habilidades lingüísticas ayudan al niño en el aprendizaje, la interacción social, entablar amistades y sentir confianza y satisfacción consigo mismo.
Cabe señalar que el logopeda debe trabajar con la familia e involucrarla en el programa terapéutico, el cual debe contener actividades y posibles objetivos tales como:
- Aumentar la comprensión del niño
- Mejorar la forma en que el niño utiliza el lenguaje para la expresión y la comunicación eficaz
- Capacitar a los profesores y a la familia sobre cómo interactuar con el niño y conocer mejor lo que se puede hacer en el hogar para ayudarle
- Ayudar al niño a utilizar otras formas de comunicación cuando sea necesario.
- Enseñar habilidades tempranas de lectura y escritura
Para concluir
La corrección de los conceptos erróneos sobre el retraso en el desarrollo del lenguaje no es un asunto exclusivo del debate puramente científico, sino una causa humana y social. Cada retraso en la intervención supone la pérdida de oportunidades educativas, sociales y psicológicas para el niño, y cada concienciación temprana se traduce en una vida mejor para él y para su familia.
Recordemos que el lenguaje no es un lujo, sino una necesidad para un desarrollo saludable, y que nuestro deber como especialistas, padres y educadores es romper el ciclo de los conceptos erróneos y brindar a nuestros niños el apoyo que se merecen.
Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.




