
El lenguaje de mi hijo: cómo desarrollar sus habilidades de comunicación y habla
21 de abril de 2026
Elaborado por: Dra. Yara Mohammed Al-Jahlan
«¿Cuándo hablará mi hijo?», «¿tiene retraso en el habla?», «¿qué puedo hacer para ayudarlo?»
Son preguntas que escuchamos con frecuencia de los padres, y la respuesta comienza por comprender algo importante: el lenguaje comienza desde el primer día en la vida del niño. Antes de pronunciar una sola palabra, se comunica con usted a través del llanto, la mirada y los movimientos. Cada momento entre usted y él es una oportunidad para desarrollar su lenguaje.
El lenguaje se considera una de las capacidades humanas más importantes que nos distingue de otros seres. Es un medio de comunicación, pensamiento y aprendizaje, y gracias a él el niño puede expresar sus necesidades, compartir sus emociones y establecer relaciones con quienes lo rodean. Las investigaciones demuestran que los primeros cinco años de vida constituyen una etapa dorada en el desarrollo del lenguaje, en la que el cerebro del niño se encuentra en el punto máximo de su flexibilidad y disposición para adquirir nuevas habilidades. De ahí surge la importancia del papel de la familia en preparar un entorno rico y estimulante que ayude al niño a construir un lenguaje sólido y adecuado.
¿Qué se entiende por lenguaje?
El lenguaje no consiste únicamente en «palabras» que el niño pronuncia, sino que es un sistema complejo que comprende varios elementos interconectados:
- Los sonidos: Las unidades fonéticas que componen las palabras (como los sonidos de las letras).
- El vocabulario: Las palabras que el niño conoce, comprende y utiliza.
- La gramática: La forma en que se organizan las palabras para formar oraciones con significado.
- El significado: La capacidad de relacionar las palabras con ideas y conceptos.
- El uso social del lenguaje: Lo que se conoce como pragmática, es decir, cuándo y cómo utilizamos el lenguaje en las distintas situaciones sociales.
Por tanto, el lenguaje es una herramienta para la comprensión, el pensamiento y la expresión, y es el pilar fundamental del aprendizaje académico y del desarrollo social y emocional.
La diferencia entre el lenguaje receptivo y el expresivo
Es importante que los padres sean conscientes de que el lenguaje tiene dos aspectos fundamentales:
- El lenguaje receptivo (Receptive Language): Es la capacidad del niño para comprender el lenguaje oral, como su respuesta a su nombre o la ejecución de instrucciones sencillas («trae la pelota», «pon el libro sobre la mesa»).
- El lenguaje expresivo (Expressive Language): Es la capacidad del niño para producir lenguaje y utilizarlo para expresarse, como decir «quiero agua» o nombrar las cosas que lo rodean.
Es natural que se desarrolle primero el lenguaje receptivo, ya que el niño normalmente comprende mucho antes de poder expresarlo con palabras.
Modalidades del lenguaje (Language Modes)
El lenguaje se manifiesta en múltiples formas que se complementan entre sí para otorgar al niño su plena capacidad comunicativa:
- El lenguaje oral (Oral Language): Incluye la escucha (comprensión) y el habla (expresión).
- El lenguaje escrito (Written Language): Incluye la lectura y la escritura, y comienza a manifestarse más adelante, cuando el niño ingresa en la escuela.
- La comunicación no verbal (Nonverbal Communication): Como los gestos, las expresiones faciales, el tono de voz y los movimientos corporales; son elementos complementarios al habla y a menudo el niño los utiliza con frecuencia en sus primeros años.
Ejemplo: Cuando el niño dice «adiós» y mueve la mano al mismo tiempo, está utilizando el lenguaje verbal y el no verbal juntos para potenciar la comunicación.
Etapas naturales del desarrollo del lenguaje
- Desde el nacimiento hasta los 12 meses:
- Respuesta a sonidos familiares.
- Emisión de balbuceos.
- Comprensión de palabras sencillas como «mamá» y «papá».
- De 12 a 24 meses:
- Uso de palabras sueltas y claras (10-50 palabras).
- Señalar objetos para expresar sus deseos.
- Comprensión de instrucciones sencillas como «ven» o «dame».
- De 2 a 3 años:
- Construcción de oraciones cortas de dos o tres palabras («quiero agua»).
- Hacer preguntas sencillas.
- Uso de pronombres («yo», «tú»).
- De 3 a 5 años:
- Formación de oraciones más largas y precisas.
- Relatar sucesos o situaciones cotidianas con un lenguaje sencillo.
- Hacer preguntas frecuentes (¿por qué?, ¿cómo?).
¿Cómo ayudo a mi hijo a desarrollar su lenguaje?
- Hablar con él constantemente
- Compartan con el niño los detalles del día: «Mira, estoy cortando la manzana».
- Utilicen oraciones claras y sencillas, con un tono de voz cálido.
- Lectura diaria
- Dediquen un tiempo fijo diario a la lectura.
- Elijan libros ilustrados adecuados para la edad del niño.
- Hagan preguntas abiertas: «¿Qué crees que pasará ahora?».
- Repetición y ampliación
- Si el niño dice «manzana», pueden responder: «Sí, es una manzana roja, grande y rica».
- Uso de canciones y rimas
- Las canciones sencillas ayudan a consolidar las palabras.
- Se pueden añadir movimientos para facilitar la memorización.
- Nombrar las cosas a su alrededor
- Durante la comida: «Este es el vaso de agua».
- Durante el juego: «Este es un coche azul».
- Brindar la oportunidad de expresarse
- Denle tiempo para completar su frase.
- Eviten interrumpirlo o corregir su habla constantemente.
- Juego interactivo
- Los juegos de simulación (el médico, el vendedor) ofrecen oportunidades para el diálogo.
- Los juegos grupales enseñan a compartir y a respetar los turnos.
- Reducir el tiempo de pantallas
- La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda menos de una hora al día para niños mayores de dos años.
- La mejor alternativa es la interacción directa con los padres o el juego real.
Señales que requieren consultar a un especialista
- No pronunciar ninguna palabra al cumplir dos años.
- No formar una frase corta al cumplir tres años.
- No comprender instrucciones sencillas.
- Dificultad constante en el contacto visual o en el uso de gestos.
- Habla incomprensible para la mayoría de las personas de su entorno después de los cuatro años.
Mensajes de tranquilidad para los padres
- Cada niño desarrolla su lenguaje a su propio ritmo.
- La presencia de pequeñas diferencias es algo natural.
- Lo más importante es que haya un progreso gradual, aunque sea lento.
Consejos adicionales para los padres
- Hagan del diálogo con el niño un hábito diario durante las actividades rutinarias: hablen con él al preparar la comida, al ordenar la casa o al salir de compras. Describir los acontecimientos cotidianos le ayuda a vincular las palabras con las acciones y los objetos.
- Creen un «rincón de libros» en casa: destinen un espacio sencillo lleno de libros coloridos y cuentos ilustrados. Tener libros al alcance del niño fomenta su interés por la lectura y hace que la considere una actividad divertida.
- Hablen con el niño en su lengua materna primero: dominar la primera lengua le proporciona al niño una base sólida para el pensamiento y la expresión, y le facilitará más adelante el aprendizaje de otras lenguas.
- Reúnanse en familia alrededor de la mesa y conversen: la hora de la comida es una oportunidad dorada para que el niño aprenda a participar en el diálogo, a escuchar a los demás y a esperar su turno para hablar.
- Animen al niño a hacer preguntas: no se limiten a respuestas cortas; muestren entusiasmo por sus preguntas, incluso si son repetitivas. Esto potencia su curiosidad lingüística y cognitiva.
- Utilicen el lenguaje corporal y los gestos junto con el habla: los gestos, las expresiones faciales y el tono de voz ayudan al niño a comprender el significado con mayor profundidad.
- Celebren los intentos lingüísticos del niño: elógienlo cuando utilice una palabra nueva o una frase más larga. El refuerzo positivo fortalece su autoconfianza.
- Reduzcan las órdenes directas y el exceso de corrección: dejen que el niño aprenda a través de la conversación natural; la corrección excesiva puede hacer que se sienta frustrado.
- Integren el lenguaje en el juego: mientras juegan con bloques o muñecos, aprovechen la situación para hacer preguntas y describir las acciones («vamos a poner el bloque rojo sobre el azul»).
- Repitan cuentos y canciones: no se preocupen por repetir el mismo cuento o la misma canción todos los días; la repetición refuerza el aprendizaje y facilita el recuerdo de las palabras.
El lenguaje crece con su hijo cada día: en su risa, en su balbuceo y en sus pequeñas palabras. Haga del diálogo una parte de su vida cotidiana y trabaje para desarrollar tanto su comprensión del habla (receptiva) como su capacidad de expresión (expresiva). De este modo, le otorgará a su hijo la herramienta más poderosa para el éxito en su vida: la capacidad de comunicarse.
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Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.




