Una nueva visión de la discapacidad intelectual
9 de mayo de 2018
Existe una suposición errónea de que los alumnos con discapacidad intelectual no pueden adquirir habilidades académicas ni beneficiarse
del acceso a los currículos de educación general. Dicha suposición errónea se formó debido a que la discapacidad intelectual se ha entendido tradicionalmente
a partir de una concepción basada en el déficit. En consecuencia, surgieron numerosos conceptos erróneos que afectaron notablemente
a la educación de los alumnos con discapacidad intelectual. Las pruebas de CI contribuyeron a ello mediante la reducción de las expectativas
respecto al límite de rendimiento y las oportunidades educativas a su alcance. Mientras que, en realidad, las puntuaciones de las pruebas de CI solo representan del
40 al 50 % del rendimiento previsto de los alumnos. Por tanto, del 50 al 60 % del desempeño académico está vinculado a otras variables
que van más allá de la inteligencia.
El enfoque se centraba en enseñar a los alumnos con discapacidad intelectual las habilidades básicas vinculadas a las etapas del aprendizaje en
la primera infancia, como nombrar los colores y las partes del cuerpo, y adquirir habilidades de autocuidado. En cambio, el entorno
escolar actual para los alumnos con discapacidad intelectual incluye la expectativa de que aprendan contenidos al nivel
del curso escolar que se alinea con el currículo de educación general.
A lo largo de las dos últimas décadas, las oportunidades de los alumnos con discapacidad intelectual para participar en los currículos educativos
básicos han aumentado notablemente. Además, existe un mayor énfasis en las fortalezas individuales y en fomentar la autonomía en
presencia de altas expectativas hacia los alumnos con discapacidad intelectual.
Asimismo, numerosos estudios recientes han confirmado que los alumnos con discapacidad intelectual pueden aprender matemáticas, lectura,
escritura y ciencias, al igual que el resto de los alumnos. Y el currículo educativo que reciben los alumnos con discapacidad
intelectual debe conducir al desarrollo de nuevos conocimientos y habilidades. Sin embargo, los docentes necesitan bases sólidas sobre cómo educarlos
y enseñarles, lo que incluye un conocimiento profundo de la educación general y experiencia en la adaptación de los currículos generales para ofrecer
una enseñanza eficaz. Esto se debe a que los alumnos con discapacidad intelectual aprenden utilizando los mismos procesos cognitivos básicos
que los demás alumnos. Por consiguiente, los métodos empleados para enseñarles deben ser similares a los utilizados
con sus compañeros con desarrollo típico.
A menudo, los alumnos con discapacidad intelectual afrontan una brecha entre las exigencias de aprendizaje del contenido de la educación general y las metodologías
de enseñanza y las expectativas de rendimiento asociadas a las aulas de educación general. Para cerrar dicha brecha, los alumnos con
discapacidad intelectual necesitan apoyo para adaptar el currículo escolar (manteniendo la esencia del contenido que se imparte),
y se les enseña el mismo currículo, aunque el contenido puede ajustarse cuantitativa o cualitativamente mediante la modificación de las estrategias y opciones
educativas para demostrar el aprendizaje y el rendimiento.
Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.





