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La importancia de la lectura para el desarrollo mental y lingüístico de los niños

15 de enero de 2023

Escrito por: Dra. Haifa Alroqi

Profesora adjunta en la Universidad Rey Abdulaziz

Doctora en el impacto de los dispositivos digitales en el lenguaje infantil por la Universidad de Mánchester, Reino Unido

 

 

Los primeros años de vida del niño constituyen un período importante para su desarrollo mental y lingüístico, y las experiencias tempranas durante esta etapa desempeñan un papel crucial en el desarrollo organizativo y funcional del cerebro. Por ello, los hábitos y las prácticas cotidianas que forman parte del día a día del niño tienen el mayor impacto en su crecimiento y en el desarrollo de sus diversas habilidades. Leerles a los niños desde una edad temprana se considera una de las prácticas más beneficiosas para su desarrollo mental y lingüístico, ya que la lectura estimula la curiosidad por el conocimiento en el niño y fortalece su memoria, además de exponer a los niños a nuevas experiencias, conceptos y palabras con los que tal vez no se encuentren en su vida diaria. Asimismo, les acostumbra a la habilidad de escuchar, una destreza que deben dominar cuando se incorporan a la guardería o a la escuela infantil y se integran en comunidades más amplias que exigen el cumplimiento de normas.

 

La lectura temprana a los niños es uno de los factores más importantes para lograr el éxito en el dominio de las habilidades de lectura en los tres primeros cursos de primaria, y dominar la lectura en los primeros años escolares es sumamente importante, ya que las dificultades de lectura en la etapa de primaria se asocian con dificultades de aprendizaje y fracaso académico en los años posteriores. La Academia Estadounidense de Pediatría señala que los niños que leen con competencia en tercer curso de primaria obtienen resultados más altos en la educación secundaria y un mayor éxito laboral (Council on Early Childhood, High, & Klass, 2014).

 

A pesar de la importancia de la lectura para los niños desde una edad temprana, las tasas de lectura a niños pequeños en el Reino de Arabia Saudita son bajas, ya que un estudio que realizamos indica que al 60 % de los niños saudíes de 1 a 3 años incluidos en el estudio nunca se les lee, y que más del 50 % de ellos no dispone de más de dos libros infantiles en el hogar (Alroqi, Serratrice, & Cameron-Faulkner, 2022). Estas cifras son preocupantes, especialmente si las comparamos con las prácticas de lectura a niños en otros países, donde los informes indican que a más del 50 % de los niños menores de ocho años en Gran Bretaña se les lee o leen a diario (Kucirkova & Littleton, 2016), y a la mitad de los niños de entre 2 y 4 años en los Estados Unidos de América sus familias les leen a diario (Rideout, 2017).

 

 

¿En qué se diferencian los niños a los que se les lee de los demás?

Los niños cuyas familias comienzan a leerles a una edad temprana y a quienes se les lee más disfrutan de:

 

  • Un vocabulario más amplio y diverso
  • Mayores habilidades de lectura y escritura
  • Estructuras de oraciones más complejas y variadas
  • Mayor amor y disfrute por los libros y la lectura
  • Un vínculo más estrecho con los padres
  • Una mayor preparación escolar
  • Mayor atención y concentración
  • Puntuaciones más altas en las escalas de desarrollo social, cognitivo, lingüístico y emocional

 

 

El impacto de la lectura en el desarrollo mental del niño

Las investigaciones indican que cuanto más leemos a un niño, mayor es la capacidad de las conexiones neuronales del cerebro infantil para crecer y conectarse. Asimismo, los estudios han revelado que leer libros y cuentos antes de dormir a los niños en los primeros años y hablar con ellos desde el nacimiento incrementa su fortaleza mental y los prepara para el éxito escolar en los años venideros. En un estudio que utilizó imágenes por resonancia magnética (MRI), los investigadores descubrieron que se activan áreas en el hemisferio izquierdo del cerebro al leer a niños de 3 a 5 años, incluidas las áreas responsables de comprender el significado de las palabras, la comprensión narrativa y la imaginación (Hutton et al., 2015). En un estudio reciente, la cantidad de lectura a niños en edad preescolar se asoció con un aumento de la llamada integridad microestructural (microstructural integrity) en la sustancia blanca del cerebro, lo que respalda el desarrollo de las habilidades lingüísticas y las primeras destrezas de aprendizaje, lectura y escritura (Hutton et al., 2020).

 

 

El impacto de la lectura en el desarrollo lingüístico del niño

 

El desarrollo del lenguaje atraviesa su etapa más rápida en la primera infancia, y ayuda al niño a expresarse, a forjar relaciones sociales y a interactuar con quienes lo rodean, además de facilitar el desarrollo mental y cognitivo del niño. Muchos especialistas consideran que la lectura es la segunda mejor actividad para estimular el desarrollo del lenguaje después de la comunicación directa con la madre, y aconsejan a las familias leer al niño desde los primeros meses; pues, aunque los recién nacidos puedan no comprender lo que la madre les lee, su voz es suficiente para estimular su curiosidad hacia los sonidos de las letras y para desarrollar sus habilidades auditivas. Un estudio indica que la lectura compartida con niños a los 8 meses de edad se asocia positivamente con habilidades lingüísticas expresivas superiores posteriormente, a los 12 y 16 meses (Karrass & Braungart-Rieker, 2005); asimismo, la edad a la que se inicia la práctica de la lectura compartida se considera —según varios estudios— uno de los factores más importantes en el desarrollo de las habilidades lingüísticas orales a los dos años (Debaryshe, 1993), así como en el crecimiento del vocabulario expresivo a los cuatro años (Payne, Whitehurst, & Angell, 1994). Un estudio señala también que los niños a los que se les leía con regularidad a los 6 meses tuvieron un incremento del 40 % en su vocabulario a los 18 meses, en comparación con un aumento del 16 % en los niños a los que no se les leía a los 6 meses de edad (High et al., 2000). Y no se trata solo de leer: los estudios han demostrado que pasar las páginas y exponerse a las letras y a los textos impresos se asocia positivamente con el crecimiento del vocabulario receptivo que el niño comprende y con el aprendizaje de los fundamentos de la lectura y la escritura (Bus, van IJzendoorn, & Pellegrini, 1995; Mol & Bus, 2011).

 

 

Explicaciones científicas de los efectos de la lectura en el lenguaje infantil

 

Las explicaciones científicas de los efectos de la lectura han sido diversas: algunos la consideran una oportunidad para la atención conjunta (Joint Attention), que es uno de los fenómenos más importantes asociados al desarrollo cognitivo, social y lingüístico. Mientras tanto, otros atribuyen el impacto positivo de la lectura en el desarrollo lingüístico a lo que ofrecen los libros en cuanto a palabras nuevas, un vocabulario más amplio y diverso, y estructuras de oraciones más variadas y complejas que las que los niños podrían escuchar en su vida cotidiana, así como imágenes de objetos y la presentación de experiencias que tal vez no verían ni vivirían en su día a día. En un estudio realizado por la investigadora Erika Hoff, se analizó el habla de la madre en cuatro contextos comunicativos: la lectura de libros, el momento de vestir al niño, la hora de la comida y durante el juego con juguetes, y se constató que el habla materna durante la lectura era la más amplia en cuanto a diversidad de vocabulario y la más alta en complejidad sintáctica, así como en la proporción de respuestas relacionadas con el tema (Hoff-Ginsberg, 1991).

La lectura compartida constituye también una oportunidad para abrir temas de conversación entre el educador y el niño; los niños no solo se benefician de las palabras impresas en las páginas de los libros, sino también del diálogo entre el educador y el niño durante la actividad de lectura, y del diálogo derivado del intento del educador de transmitir los significados del texto al niño. Los cuentos y los libros ofrecen asimismo un material enriquecedor que inspira a los padres a hablar con el niño sobre diversos conceptos y les brinda la oportunidad de señalar letras y palabras nuevas o de debatir otros elementos lingüísticos derivados del libro (Liebeskind et al., 2014). El aprendizaje del niño a través de la lectura compartida no es de extrañar, ya que los niños aprenden de manera óptima cuando interactúan con una persona más capacitada que sirve de puente para su acceso al nuevo contenido y concepto (Liebeskind et al., 2014).

 

Los investigadores consideran que la lectura influye en la calidad del habla del lector y, por ende, en el desarrollo del lenguaje del niño, ya que al leer a los niños de forma interactiva, la madre o la maestra:

  • Utiliza un vocabulario más amplio
  • Utiliza oraciones más complejas y diversas
  • Habla sobre el lenguaje
  • Llama la atención del niño hacia las imágenes y las nombra
  • Motiva al niño a responder y reaccionar
  • Hace preguntas
  • Responde a las preguntas del niño
  • Ofrece confirmación a las respuestas del niño

 

Asimismo, el educador manifiesta conductas verbales durante la lectura que ayudan a lograr mejores resultados educativos en los niños que los que conseguirían por sí solos, como la introducción de nuevas palabras y la enseñanza incidental (indirecta) de letras y palabras, y el señalar el texto escrito; cada vez que se repite la lectura del mismo cuento o libro, estas conductas verbales se reiteran y se refuerzan.

Sea cual sea la edad del niño, la lectura es una oportunidad para el abrazo y el apego con los hijos; además, incorporar la lectura como parte de la rutina diaria del niño desde el principio hace que asocie la lectura y los libros con el disfrute y los convierta en una parte natural y familiar de su día. Invertir en libros es invertir en la mente y el futuro de nuestros hijos, y leer con ellos es una valiosa oportunidad de acercamiento mutuo mediante la cual creamos momentos de calidad que permanecerán en su memoria para siempre.

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Fuentes:

Alroqi, H., Serratrice, L., Cameron-Faulkner, T. (2022). The association between screen media quantity, content, and context and language development. Journal of Child Language, 1-29.

Bus, A. G., van IJzendoorn, M. H., & Pellegrini, A. D. (1995). Joint book reading makes for success in learning to read: A meta-analysis on intergenerational transmission of literacy. Review of Educational Research, 65(1), 1-21.

Council on Early Childhood, High, P. C., & Klass, P. (2014). Literacy promotion: an essential component of primary care pediatric practice. Pediatrics, 134(2), 404–409.

Debaryshe, B. (1993). Joint picture-book reading correlates of early oral language skill. Journal of Child Language, 20(2), 455-461.

High, P. C., LaGasse, L., Becker, S., Ahlgren, I., & Gardner, A. (2000). Literacy promotion in primary care pediatrics: Can we make a difference?. Pediatrics, 105(4 Pt 2), 927–934.Hoff-Ginsberg, E. (1991). Mother-child conversation in different social classes and communicative settings. Child Development, 62(4), 782–796.

Hutton, J. S., Horowitz-Kraus, T., Mendelsohn, A. L., DeWitt, T., Holland, S. K., & C-MIND Authorship Consortium (2015). Home Reading Environment and Brain Activation in Preschool Children Listening to Stories. Pediatrics, 136(3), 466–478.

Hutton, J. S., Dudley, J., Horowitz-Kraus, T., DeWitt, T., Holland, S. K. (2020). Associations between home literacy environment, brain white matter integrity and cognitive abilities in preschool-age children. Acta Paediatr. 109, 1376– 1386.

Karrass, J., & Braungart-Rieker, J. M. (2005). Effects of shared parent-infant book reading on early language acquisition. Journal of Applied Developmental Psychology, 26(2), 133–148.

Kucirkova, N., & Littleton, K. (2016, February). The digital reading habits of children: A national survey of parents’ perceptions of and practices in relation to children’s reading for pleasure with print and digital books. http://booktrustadmin.artlogic.net/usr/resources/1407/digital_reading_survey-final-report-8.2.16.pdf

Liebeskind, K. G., Piotrowski, J. T., Lapierre, M. A., & Linebarger, D. L. (2014). The home literacy environment: Exploring how media and parent–child interactions are associated with children’s language production. Journal of Early Childhood Literacy, 14(4), 482–509.

Mol, S. E., & Bus, A. G. (2011). To read or not to read: A meta-analysis of print exposure from infancy to early adulthood. Psychological Bulletin, 137(2), 267–296.

Payne, A. C., Whitehurst, G. J., & Angell, A. L. (1994). The role of home literacy environment in the development of language ability in preschool children from low-income families. Early Childhood Research Quarterly, 9(3–4), 427–440.Rideout, V. (2017). The Common Sense census: Media use by kids age zero to eight. San Francisco, CA: Common Sense Media. https://www.commonsensemedia.org/sites/default/files/uploads/research/csm_zerotoeight_fullreport_release_2.pdf

 

Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.

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