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Falta de coordinación fonológica en niños con trastorno del espectro autista

7 de julio de 2018

El artículo científico en el que se basa la redacción de este texto abordó los patrones de comunicación en niños (de 2 a 3 años) con trastornos del espectro autista, obtenidos como resultado de numerosas investigaciones.

Autism Research 4: 177-188, 2011

El resumen de estos patrones es el siguiente:

  • Patrones atípicos de contacto visual
  • Limitación en la comunicación social
  • Dificultades en la atención conjunta
  • Respuestas fluctuantes por parte del niño al llamarlo por su nombre (a veces responde y a veces no)
  • Limitación en la comunicación no verbal
  • Imposibilidad de responder a los gestos o imposibilidad de utilizarlos
  • Limitación en el juego imaginativo
  • Limitación en la imitación motora o vocal
  • Poco interés por los juegos comunicativos o por el contacto con las personas
  • Retraso en el inicio de la adquisición del lenguaje evolutivo o retraso en el desarrollo lingüístico evolutivo
  • Fenómenos vocales no sistemáticos

Dado que el artículo gira en torno a los fenómenos vocales no sistemáticos, ha puesto el foco en un estudio realizado con una muestra de niños (de 18 a 36 meses) con trastornos del espectro autista. En este estudio, los investigadores grabaron audios de estos niños y los analizaron centrándose en su forma de pronunciar los sonidos; concretamente, las consonantes que los niños utilizaban en su balbuceo y en sus intentos de pronunciar palabras. Los resultados de estos análisis se compararon con los resultados de otros análisis de grabaciones de audio de niños de la misma edad sin autismo, así como con análisis de grabaciones de niños más pequeños pero con niveles de lenguaje similares al de los niños con autismo.

Este estudio reveló que la diferencia fundamental entre los niños diagnosticados con trastornos del espectro autista y sus pares de la misma edad y del mismo nivel lingüístico radica en la calidad y la cantidad de algunos sonidos que emiten, concretamente, aquellos acompañados de tonos de voz altos y no adecuados verbalmente. Por «no adecuados verbalmente» me refiero a los que carecen de significado. Específicamente en la muestra participante en este estudio, los resultados indican que el retraso del lenguaje presente en estos niños diagnosticados con trastornos del espectro autista no es consecuencia de un fallo en sus habilidades de adquisición de los sonidos lingüísticos, pues su habilidad para pronunciar sonidos y su desarrollo, aunque sean tardíos o lentos, ascienden por la misma escala fonética evolutiva por la que asciende el lenguaje de los niños con un desarrollo típico. En otras palabras, este estudio halló que el retraso/imposibilidad lingüística en niños diagnosticados con trastornos del espectro autista no se atribuye a un problema relacionado con la adquisición de los sistemas fonológicos del lenguaje, sino a la presencia de una alteración neurológica que les impide la «coordinación». Esto demuestra que los niños (participantes en este estudio) diagnosticados con trastornos del espectro autista poseían los mismos sistemas fonológicos que sus pares de ambos grupos, pero no los utilizaban de forma coordinada ni del mismo modo.

¿Qué significa coordinación / qué significa de forma coordinada?

Bien, antes del final de su primer año, la mayoría de los niños comienzan automáticamente a coordinar sus emisiones vocales para que se ajusten en armonía con los sonidos del idioma que los rodea. Por ejemplo, un niño rodeado por el idioma inglés coordinará automáticamente sus emisiones vocales para adaptarse a los sonidos del idioma inglés. Sería ilógico que un niño así adquiriese el sonido de la «kh» o de la «ḥ», porque no existen en el idioma inglés, que es su lengua materna.

Por el contrario, es posible que no encontremos esta coordinación en algunos niños, lo que podría ser un indicio de que algo ocurre con ellos. Así, podemos observar que el niño emite sonidos diversos que no simbolizan nada en su entorno y que en su mayoría pueden ser sonidos vocálicos.

La ausencia de esta coordinación fonético-lingüística entre los sonidos producidos por los niños y el idioma que los rodea contribuye considerablemente al retraso o incluso a la imposibilidad de desarrollar el lenguaje. Los mismos investigadores también señalaron que la falta de esta coordinación a una edad temprana (entre los 9 y los 12 meses) puede ser un indicador significativo de la presencia de trastornos del espectro autista, especialmente en niños que tienen un hermano o hermana con estos trastornos.

Por último, el balbuceo de los niños con desarrollo típico se considera indispensable porque les ayuda a desarrollar su repertorio lingüístico, con mayor razón en los niños con retraso o dificultades. Por tanto, debemos intervenir lo más tempranamente posible para motivar y animar a estos niños a coordinar sus emisiones vocales conforme a los sonidos presentes en su lengua materna. Y dado que los niños a esta edad tienden a imitar los sonidos de animales y objetos más fácilmente que los sonidos de las palabras, instamos a las madres y cuidadores a realizar juegos imaginativos con sus hijos y enseñarles sonidos de animales y de objetos (por ejemplo: el sonido del reloj, el sonido del coche, el sonido del camión de bomberos... etc.).

Esto puede facilitar el proceso de coordinación de sus emisiones vocales y, por consiguiente, orientarlos y apoyarlos en la adquisición del lenguaje.

Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.

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