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Los 5 mejores consejos sobre el autismo: inclusión educativa

3 de abril de 2022

Las tasas de exclusión de los niños con necesidades especiales, incluidos los niños con autismo, en el ámbito educativo son más altas que las del resto de los niños típicos. Entonces, ¿qué se puede hacer para reducir el riesgo de exclusión de los alumnos con trastorno de autismo?

No existen estrategias específicas que las escuelas puedan utilizar para superar las barreras que impiden la inclusión; no obstante, las escuelas pueden considerar los siguientes consejos al planificar la mejor manera de apoyar a los alumnos con trastorno del espectro autista:

Los 5 consejos principales

1. Conozca al alumno

Cada persona con trastorno del espectro autista es única. Por lo tanto, adoptar un enfoque único para todos no es apropiado. Escuchar al alumno e intentar comprender cómo ve y experimenta el mundo es esencial, en particular cómo le afecta el autismo como individuo. ¿Cuándo está más feliz y tranquilo? ¿Cuáles son sus fortalezas? ¿Qué le causa dificultades en la vida escolar?

Concéntrese en reducir la ansiedad y el estrés del alumno para que pueda aumentar su resiliencia y su disposición a participar en el aprendizaje. La conducta es una forma de comunicación. Descubra las razones subyacentes del comportamiento y luego podrá adoptar estrategias para ayudar al alumno estudiante. Aunque no pueda cambiar el mundo a su alrededor, a menudo puede predecir cuándo es probable que algo le cause ansiedad y realizar adaptaciones razonables a medida, o tomar medidas para evitarlo.

2. Trabajar en colaboración con el alumno y los padres y otros profesionales

Construir relaciones positivas, afectuosas y de aceptación con todos aquellos que trabajan con el alumno —incluidos sus compañeros— es vital, y mantener la relación y la confianza mutua es la clave; se debe tener cuidado de no juzgar al alumno ni tomar los acontecimientos como algo personal.

Los padres suelen ser los expertos en su propio hijo. Las escuelas deben reconocer esto y ayudar a construir una imagen más completa del alumno. El personal debe trabajar en conjunto como un solo equipo, apoyándose mutuamente, buscando soluciones y aclarando qué medidas se tomarán si el alumno entra en crisis. Un buen trabajo de colaboración entre la educación, la salud y la atención asistencial es fundamental, en el que las escuelas cooperen con colegas de otras escuelas y servicios, incluidos los de psicología educativa, logopedia, terapia ocupacional y servicios de asesoramiento sobre el autismo.

3. Abordar las cuestiones relacionadas con el estrés y la ansiedad

Las escuelas pueden lograrlo mediante:

- Identificar las causas de los altos niveles de estrés y ansiedad

Identificar las estrategias que el individuo ya pueda estar utilizando para gestionar su estrés y ansiedad (por ejemplo, las aficiones/intereses o la conducta de autoestimulación —la «activación»— pueden reducir la ansiedad)

Crear un lugar seguro: un espacio en la escuela donde el alumno pueda tener tiempo y distancia de cualquier fuente de ansiedad. Si el espacio es un problema, puede tratarse de una tienda de campaña de juegos y/o cojines y/o una manta en momentos de intensa ansiedad, lo que permita al individuo acceder a su lugar seguro para la autorregulación y la calma

4. Deben realizarse adaptaciones razonables en las políticas y prácticas escolares

Las escuelas tienen, en virtud de la Ley de Igualdad de 2010 (y de la Ley sobre Discriminación por Discapacidad de 1995 en Irlanda del Norte), el deber de realizar ajustes razonables para los alumnos con discapacidad. Las escuelas deben adoptar medidas positivas para garantizar que los alumnos con autismo participen plenamente en todos los aspectos de la vida escolar.

5. Todo el personal escolar debe contar con formación sobre el trato con personas con trastorno del espectro autista

Para adquirir una mejor comprensión de cómo trabajar con alumnos con autismo, el personal debe recibir formación específica sobre el trato con personas con trastorno del espectro autista que sea acorde con su función. El personal debe estar atento a las señales de advertencia o a los detonantes que podrían provocar situaciones explosivas si se dejan desatendidas.

Para garantizar la coherencia del enfoque, es importante recalcar que cualquier formación sobre el autismo debe abarcar a todo el personal. Esto incluye al personal de apoyo y a los supervisores del horario del almuerzo, quienes desempeñan un papel crucial en la supervisión de las partes no estructuradas de la jornada escolar, las cuales pueden ser una fuente de dificultades. Para una inclusión exitosa de los alumnos con autismo, toda la comunidad escolar debe poseer un auténtico espíritu inclusivo, aceptando y celebrando la diferencia.

Fuente

 

Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.

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