skip to content
Ynmo
Para profesionales

La integración sensorial

12 de mayo de 2018

La integración sensorial es uno de los programas más destacados e importantes para el autismo y en ella se especializa el terapeuta ocupacional, quien determina dónde radica el problema sensorial en el niño con autismo. Este profesional trabaja para regular los sentidos del niño autista de modo que la información llegue de forma correcta y sea analizada adecuadamente en el cerebro. Por otra parte, conecta los diferentes sentidos para que funcionen como un todo. La labor del terapeuta ocupacional especializado en integración sensorial se basa primordialmente en el sentido del tacto.

• Teoría de la integración sensorial: una perspectiva histórica:

La teoría de la integración sensorial busca explicar los problemas específicos de aprendizaje y conducta que no se deben a un daño en el sistema nervioso central. La primera en sentar las bases de la teoría de la integración sensorial neurológica fue la terapeuta ocupacional estadounidense (Jean Ayres), quien añadió a los cinco sentidos conocidos otros sentidos ocultos: el sentido vestibular, vinculado al oído interno y que proporciona información sobre la gravedad (espacio, equilibrio, movimiento) a través de la posición de la cabeza y el cuerpo respecto a la superficie de la tierra; y el sentido del equilibrio, que se encuentra en el oído interno y nos informa sobre la posición de la cabeza hacia adelante o hacia atrás, incluso si cerramos los ojos. El enfoque de Ayres en la función neurológica y los procesos de aprendizaje ayudó a avanzar en la comprensión de la "inteligencia" como resultado de la percepción sensorial, la integración sensorial y el procesamiento sensorial. Su labor dio lugar a numerosos estudios para mejorar las capacidades de aprendizaje mediante la terapia de integración sensorial, que ayuda a los niños a avanzar hacia un mayor aprovechamiento de las capacidades mentales.

• La primera persona en descubrir la teoría de la integración sensorial:

Es Jean Ayres, terapeuta ocupacional, en el año 1972. Para facilitar la explicación de la teoría de Jean, es bien sabido que entre los sentidos básicos están la vista y el oído; sin embargo, Jean se centró en tres sentidos adicionales que quizás habían sido descuidados por los especialistas en el desarrollo y crecimiento infantil, a saber: táctil (Tactile) a través de la piel, el sentido del tacto, y bajo el sentido del tacto a través de la piel se incluyen el tacto ligero, la presión, la sensación de dolor y la sensación de temperatura; propioceptivo (Proprioceptive), ya sea muscular o articular, la sensación del movimiento del cuerpo; vestibular (Vestibular), la sensación de equilibrio, que se encuentra en el oído interno y nos informa sobre la posición de la cabeza hacia adelante o hacia atrás incluso si cerramos los ojos. Para comprender mejor estas dos últimas sensaciones:

Ejemplo:

Aprender a montar en bicicleta: cuando el niño aprende a montar en bicicleta, es imprescindible que conjugue adecuadamente estos dos sentidos, el movimiento del cuerpo y el equilibrio, para poder conducir la bicicleta sin caerse al suelo. Incluso el feto en el vientre materno utiliza estos sentidos antes que el oído y la vista, ya que reacciona ante la presión exterior y se mueve dentro del útero, y al nacer siente las caricias de su madre y se calma cuando ella lo sostiene en brazos. A los seis meses de edad, comienza a conjugar la vista con el movimiento y el equilibrio.

Cuando empieza a aprender a sentarse y a controlar el equilibrio y el apoyo, si el niño recibe diferentes sensaciones —el tacto, la sensación de movimiento del cuerpo, el equilibrio, la vista, el olfato, el oído—, estas se consideran una nutrición sensorial importante para el cerebro, ya que la función del cerebro consiste en recibir todos los estímulos sensoriales de forma continua y utilizarlos de manera coordinada.

Por lo tanto, recibir terapia de integración sensorial radica en mejorar la eficacia del sistema nervioso del niño en cuanto a la interpretación y el uso de la información sensorial que le llega del entorno, de manera que le ayude a superar sus dificultades sensoriales. Con ello, el niño aprende a elegir la integración de los sentidos que le ayude a alcanzar su objetivo. Y ahora que el concepto de integración sensorial es más claro:

La pregunta es: ¿qué relación tiene con el autismo? La respuesta es que los niños con autismo presentan una disfunción en el sistema sensorial (Dysfunctional sensory system), ya que esta alteración puede consistir en una hiporreactividad o una hiperreactividad en uno o más sentidos. Así, hay niños a los que el sonido les afecta intensamente (hiperreactividad) y otros que actúan como si no oyeran (hiporreactividad); otros detestan el contacto físico, incluso el tacto ordinario, y pueden rechazar un tipo determinado de ropa por ser áspera. Incluso con la comida, pueden preferir alimentos blandos y suaves con una textura fina en la boca. Aquí existe, pues, una alteración sensorial: hipersensibilidad o hiperreactividad del niño hacia el sentido del tacto. También hay quienes reaccionan con intensidad al dolor y, por el contrario, quienes no se ven afectados por el dolor. Asimismo, hay niños a los que les gustan los movimientos que estimulan el equilibrio, como muchos niños a los que les gusta girar sobre sí mismos, balancearse hacia adelante y hacia atrás, o saltar continuamente o trepar por los bordes de los muebles; aquí hay una alteración sensorial: hiporreactividad del sentido del equilibrio. Otros niños, por el contrario, no disfrutan en absoluto de los movimientos que implican equilibrio, pues sienten un miedo intenso ante movimientos habituales como columpiarse, deslizarse por un tobogán o incluso bajar escaleras, es decir, sienten miedo del espacio exterior; aquí también hay una alteración sensorial: hiperreactividad (Hypersensitive). La propiocepción (Proprioceptive) es, como mencionamos, la sensación de la presencia del cuerpo a partir de los músculos y las articulaciones, y cuando este sentido funciona adecuadamente, podemos controlar la postura al sentarnos o el movimiento de la mano, como al escribir con un bolígrafo o sujetar una cuchara. Pero cuando existe una alteración, vemos que el niño tropieza con frecuencia al caminar, es decir, se cae mucho al suelo, y le resulta difícil controlar movimientos como alimentarse por sí mismo o abrocharse los botones de la camisa. Y cuando existe una alteración en los tres sentidos en los que se centró Jean Ayres, habrá dificultad para que los músculos pequeños y grandes trabajen juntos... y se pierde la integración sensorial.

• Concepto de integración sensorial: Es la recepción de información por parte del ser humano a través de los diversos sentidos, su envío al cerebro, su posterior procesamiento y la emisión de las respuestas adecuadas. Cada sentido trabaja con el resto de los sentidos para formar una imagen integrada de quiénes somos físicamente, dónde estamos y qué sucede a nuestro alrededor. El cerebro se considera el responsable de producir esta imagen completa como un sistema de información sensorial que se utiliza de forma continua. La integración sensorial eficaz se produce de manera automática, inconsciente y sin esfuerzo a través de nuestras experiencias sensoriales, que comprenden el tacto, el movimiento, la conciencia corporal, la vista, el sonido, la fuerza de la gravedad, el equilibrio y el olfato.

La integración sensorial (SII) se desarrolla en la mayoría de los niños a través de las actividades ordinarias de la infancia, constituyendo la base esencial para el aprendizaje académico y el comportamiento social. La integración sensorial comienza en el útero, donde estos sentidos ocultos se desarrollan de forma temprana en las etapas del embarazo, de modo que el cerebro del feto siente el movimiento del cuerpo de la madre. Luego, estos sentidos interactúan con los demás sentidos —el oído, la vista, el gusto y el olfato—, que se desarrollan más adelante. El ejemplo más cercano al concepto de integración sensorial neurológica es la integración de los sentidos del tacto y el olfato con los procesos de succión, respiración y deglución durante la lactancia materna del lactante.

• Componentes del proceso de comunicación sensorial:

Vista - oído - tacto - olfato - gusto - movimientos y equilibrio - postura corporal

• Importancia del proceso de integración sensorial:

11. Ayuda a la persona a adaptarse de manera natural a su entorno circundante, a través de la comprensión de los estímulos ambientales y la emisión de la respuesta adecuada a los mismos.

Ejemplos: cuando el niño pequeño toca una taza caliente y siente dolor, retira la mano rápidamente y aprende.

22. El sistema táctil discriminativo: este sistema nos permite determinar el lugar donde ocurre el contacto y qué es lo que se ha tocado. El sistema táctil protector: este sistema nos alerta ante la exposición al peligro, dando lugar a respuestas que se manifiestan en la huida, el miedo o incluso una reacción hostil. La alteración del funcionamiento del sistema táctil puede llevar a que el sistema protector interprete el contacto habitual como una situación de peligro. En el caso de los niños cuyo sistema sensorial proporciona información errónea, estos se encuentran siempre en un estado de alarma, y la reacción puede ser la huida del niño, un pánico intenso o una reacción hostil, y en otras ocasiones la reacción es verbal.

Trastorno de la integración sensorial:

Es un trastorno neurológico que surge de la incapacidad del cerebro para integrar y procesar información

determinada que se recibe de los sistemas sensoriales, y de una alteración en la relación continua entre el comportamiento

y el funcionamiento cerebral. Por ello, pueden aparecer ciertas conductas que pueden parecer extrañas y para las cuales no encontramos

una explicación lógica clara o una causa aparente. Estas conductas afectan directamente

al proceso de aprendizaje del niño, ya que representan un obstáculo para el aprendizaje del niño y su integración en el entorno educativo en el que se encuentra. Así, no puede comunicarse adecuadamente con educadores y profesores, ni con sus compañeros dentro del aula, encuentra dificultades para realizar las tareas escolares y se inicia una serie de problemas familiares y educativos en el niño; en consecuencia, nos resulta difícil comprender estos problemas y abordarlos. De este modo, se puede afirmar que los trastornos del procesamiento sensorial en el niño tienen un impacto directo e intenso en su aprendizaje, lo que requiere una intervención especializada para identificar estos trastornos y diseñar un plan terapéutico que reduzca sus efectos negativos sobre el niño. Se ha observado que los niños que presentan este tipo de problemas pueden destacar en otras áreas y pueden poseer una inteligencia normal o superior a la normal.

¿Quién presenta problemas de integración sensorial?

1. Trastorno sensorial evolutivo.

2. Autismo.

3. Casos avanzados de déficit de atención y falta de concentración.

4. Casos de trastornos del equilibrio (relativos al sistema vestibular).

5. Problemas en las habilidades académicas y artísticas.

6. Alteración de la coordinación bilateral.

7. Trastornos de los centros de gravedad.

8. Trastornos motores y trastornos asociados a ellos.

• Existen numerosos indicadores de déficit de integración sensorial:

a) Pérdida de la sensación de la posición del cuerpo en el espacio o falta de sensación de seguridad en el movimiento contra la gravedad.

b) Pérdida de la percepción sensorial y visual y de las habilidades sociales, como el retraso del lenguaje y del habla, lo que conduce a la pérdida de confianza en uno mismo.

c) Ya que esta alteración en ellos puede consistir en una hiporreactividad o hiperreactividad en una o más sensaciones; así, hay niños a los que el sonido les afecta intensamente (hiperreactividad) y otros que actúan como si no oyeran (hiporreactividad).

d) Otros detestan el contacto físico, incluso el tacto ordinario, y pueden rechazar un tipo determinado de ropa por ser áspera.

e) Incluso con la comida, pueden preferir alimentos blandos y suaves con una textura fina en la boca... Aquí existe, pues, una alteración sensorial: hipersensibilidad o hiperreactividad del niño hacia el sentido del tacto.

f) También hay quienes reaccionan con intensidad al dolor y, por el contrario, quienes no se ven afectados por el dolor. Asimismo, hay niños a los que les gustan los movimientos que estimulan el equilibrio, como muchos niños a los que les gusta girar sobre sí mismos o balancearse hacia adelante y hacia atrás, o saltar continuamente o trepar por los bordes de los muebles; aquí hay una alteración sensorial: hiporreactividad del sentido del equilibrio. Otros niños, por el contrario, no disfrutan en absoluto de los movimientos que implican equilibrio, pues sienten un miedo intenso ante movimientos habituales como columpiarse, deslizarse por un tobogán o incluso bajar escaleras, es decir, sienten miedo del espacio exterior; aquí también hay una alteración sensorial: hiperreactividad (Hypersensitive).

g) La propiocepción (Proprioceptive) es la sensación de la presencia del cuerpo a partir de los músculos y las articulaciones, y cuando este sentido funciona adecuadamente podemos controlar la postura al sentarnos o el movimiento de la mano, como al escribir con un bolígrafo o sujetar una cuchara. Pero cuando existe una alteración, vemos que el niño tropieza con frecuencia al caminar, es decir, se cae mucho al suelo, y le resulta difícil controlar movimientos como alimentarse por sí mismo o abrocharse los botones de la camisa.

h) Y cuando existe una alteración en los tres sentidos en los que se centró Jean Ayres, habrá dificultad para que los músculos pequeños y grandes trabajen juntos... y se pierde la integración sensorial.

i) Dificultad para sostener el lápiz, jugar con juguetes o realizar tareas de autocuidado como vestirse, a pesar de ser inteligente.

j) Presenta hiperactividad y a menudo se cae, corre y se golpea la cabeza de forma peligrosa.

k) Que el niño se lleve las manos a los oídos al oír el sonido de un vehículo circulando por la calle o al oír el sonido de un lápiz al escribir.

l) Que el niño se quede absorto con el ventilador mientras gira, de forma que le impide concentrarse en lo que sucede a su alrededor.

m) Falta de estimación de las distancias por parte del niño, lo que en ocasiones puede llevarle a saltar desde lugares altos que podrían causarle lesiones.

n) Falta de deseo de ser tocado o de recibir besos, evitando las muestras de afecto.

o) Sensibilidad al jugar con barro o plastilina.

p) Caminar únicamente de puntillas.

q) Autolesionarse o agredir a los demás.

r) Dificultad para trepar, correr o golpear una pelota.

• Cómo recibe el niño la información y cómo responde a ella:

Cuando el niño pequeño pone la mano sobre una taza de té caliente, vemos que la retira rápidamente al sentir el calor de la taza, y aprende que no debe volver a poner la mano sobre esa taza caliente. Esta sencilla situación estuvo acompañada de muchos procesos complejos: el niño vio ante sí un objeto cilíndrico semejante a algo que conoce, que es la taza («reconocimiento del objeto en sí»); extiende la mano hacia la taza calculando la distancia adecuada entre el niño y la taza («estimación de distancias a través de la vista»); luego coloca la mano y siente el calor («sensación de calor en la piel»); y la mente reconoce que este calor requiere retirar la mano de la taza. Esto es parte de los procesos primarios a los que se expone el niño en esta situación... Si deseamos comprender los procesos de forma simplificada, se puede decir que la información sensorial entra al cuerpo a través de los sentidos, luego los nervios la transmiten al sistema nervioso central, que interpreta esta información, determina la respuesta adecuada para ella y traduce estas respuestas en impulsos nerviosos que los nervios transmiten a los órganos de los que se requiere la respuesta enviada, de modo que el órgano ejecuta la respuesta. Si se produce un fallo en cualquiera de los pasos mencionados anteriormente, encontramos que la respuesta es inadecuada para el estímulo, porque en el proceso se produjo una alteración que afectó al resto de los pasos.

a) El campo visual:

Los estudios y la observación conductual directa señalan lo siguiente:

- Los niños con autismo no utilizan el campo visual para recopilar los estímulos visuales de manera adecuada.

- Los niños con autismo carecen de habilidades de contacto visual.

- Algunos niños con autismo se caracterizan por una visión en túnel y sensibilidad visual a través de la distinción de ciertos estímulos visuales con exclusión de otros.

b) La alteración en el campo auditivo:

Se observa la presencia de múltiples problemas en el ámbito de la integración auditiva y la memoria auditiva en niños con autismo, lo cual se manifiesta a través de lo siguiente:

1. Sensibilidad de los niños con autismo a los sonidos.

2. Falta de respuesta del niño autista a las voces de los demás cuando se le llama.

3. Alteración en la conducta del niño autista cuando se expone a sonidos variados.

4. Inclinación de los niños autistas hacia la música y el habla melódica.

5. Un umbral auditivo muy bajo y una alta capacidad para distinguir sonidos en algunos niños.

c) El campo gustativo:

Este trastorno se observa en los niños con autismo a través de una alta sensibilidad en la boca, manifestada por la tendencia de los niños con autismo a llevarse a la boca objetos no destinados a la alimentación, así como por la preferencia por un tipo específico de comida con exclusión de otros; asimismo, algunos niños con autismo prefieren la comida picante o salada.

d) La postura corporal y los movimientos:

1. Colocar al niño en posturas corporales que permitan la realización de tareas adecuadas.

2. Aplicar una ligera presión sobre el cuerpo mientras se mueven algunas partes del mismo.

3. Posicionar al niño mientras está sentado y pedirle que realice tareas determinadas.

4. Masaje ligero y movimientos suaves en ciertas zonas de los brazos y los pies, centrándose en las habilidades finas y en las habilidades de coordinación visomotora.

5. Cargar al niño con determinados pesos y pedirle que los sostenga para que sienta el peso en los músculos y las articulaciones.

e) Comunicación facilitada:

La necesidad de este tipo de terapia surgió porque la persona con autismo experimenta dificultades para comunicarse con los demás y expresarse debido a una alteración en el control y la organización del movimiento, a pesar de poseer la capacidad de comprender el lenguaje escrito o el habla de las personas. Para superar este problema, algunas personas entrenadas aplican ciertos métodos y medios que facilitan la comunicación de estas personas con los demás, como sostener la mano de la persona y colocarla sobre teclas específicas de un determinado dispositivo o un ordenador. Este método facilita la capacidad de la persona para adquirir la habilidad de expresarse. Este método se ha utilizado con personas de las que se creía que no podían expresarse en absoluto, y ha dado resultados positivos y una mejora en su capacidad de expresión.

• ¿Quién evalúa el proceso de integración sensorial en el niño y diseña los entrenamientos necesarios?

Es el especialista en terapia ocupacional que cuente con una certificación en terapia de integración sensorial (Occupational Therapist).

Este profesional puede diagnosticar al niño con una alteración en la integración sensorial y tiene conocimiento sobre cómo aplicar las pruebas específicas

para el trastorno del procesamiento sensorial (Sensory integration Disorder), existiendo una serie de pruebas que lleva a cabo, tales como:

The Miller Assessment for Preschoolers (Miller, 1988), que incluye pruebas de (estereognosis, percepción táctil y función vestibular).

También existe otra prueba más exhaustiva elaborada por Jean Ayres, la cual solo es utilizada por quienes han recibido formación en ella:

SIPT (Ayres, 1989), editorial Western Psychological Services.

Por lo general, el terapeuta ocupacional se encuentra en centros especializados en autismo o centros de discapacidad; por lo tanto, su función es fundamental para evaluar al niño, participar en el plan educativo, identificar fortalezas y debilidades, y diseñar ejercicios que ayuden al niño a superar las dificultades a las que se enfrenta.

• La sala de integración sensorial:

Es una sala equipada con determinadas herramientas especiales para estimular y activar los sentidos del niño (el sentido del oído, el sentido de la vista, el sentido del tacto). Para aquellos niños que padecen un retraso en el desarrollo en los aspectos cognitivos y sensoriales y en la interacción con el entorno circundante, esta sala ayuda a estimular el sentido de la vista y el contacto visual y a aumentar la concentración del niño mediante la presentación de colores atractivos, estimulantes e intensos ante sus ojos, lo que le lleva a fijar la mirada y a pensar en el nuevo mundo que le rodea.

En consecuencia, comienza a concentrarse en el otro mundo para explorar lo que le rodea y lo que sucede a su alrededor, y a escuchar sonidos maravillosos que le permiten desarrollar su sentido del oído y la concentración auditiva en todo lo que acontece en su entorno.

• Funcionamiento de la sala de integración sensorial:

El cerebro recibe la información que le llega de sus diferentes sentidos y procede a analizarla, percibirla y abordarla con las respuestas adecuadas para ella. Algunos especialistas asumen que las personas con discapacidades severas presentan un trastorno o alteración en la recepción de la información sensorial y que estos sentidos necesitan reactivación o estimulación para realizar su función de forma correcta. La sala de terapia sensorial está diseñada específicamente para estimular todos los sentidos y contiene una gran cantidad de herramientas, dispositivos y juguetes que actúan para estimular varios sentidos al mismo tiempo. La estimulación multisensorial puede definirse como un tipo de terapia no directiva diseñada para casos severos de discapacidad intelectual, así como para niños que presentan trastornos del desarrollo severos como el autismo y otros. Una de las características importantes de la terapia multisensorial es que no depende de instrucciones verbales o escritas, por lo que puede utilizarse con casos que presentan un trastorno severo de la comunicación.

• ¿Cuáles son los resultados de la integración sensorial?

La integración sensorial interviene en el desarrollo de la autorregulación, el confort, la planificación motora, las habilidades motoras, la atención y la preparación para la lectura.

• Autorregulación

• Entradas sensoriales

• Planificación motora

• ¿Cómo se produce la integración sensorial?

Williamson y Anzalone (1996: 55) identificaron componentes interconectados que ayudan a explicar el modo en que se produce la integración sensorial. Dichos componentes son:

1) Registro sensorial.

2) Orientación.

3) Interpretación.

• Terapia de integración sensorial: Existen muchos ejercicios que los padres pueden realizar con su hijo en casa para niños con problemas de integración sensorial, sean autistas o no. Por ejemplo: acostumbrar al niño a aceptar el contacto físico se puede lograr a través del baño del niño, como el uso de una esponja o un trozo de tela con jabón espumoso; masajear el cuerpo del niño con crema especial o aceite; el juego del sándwich, como colocar al niño entre dos almohadas en un ambiente divertido y aplicar una presión suave y fuerte alternativamente, con un intento de comunicación por parte del niño sobre si desea una presión suave o fuerte, procurando que resulte placentero para el niño. También existen juegos como sumergirse en una piscina llena de bolas de plástico o en un recipiente lleno de arena; acostumbrarse a palpar diferentes objetos, como participar en el amasado o transportar agua fría o tibia como forma de participación en la cocina; acercar al cuerpo del niño juguetes o muñecos de textura suave o áspera. Otros ejercicios diferentes para el niño que teme a los movimientos en el espacio o a los giros: es posible acostumbrarlo al balanceo en una mecedora al principio y luego columpiarse en los columpios. También juegos que requieren gatear sobre el abdomen, como entrar en un túnel de tela; asimismo, entrenar en el salto y entrenar en subir los peldaños de una escalera pequeña,

como la escalera de un tobogán. Entrenar al niño a deslizarse gradualmente por el tobogán mediante juegos específicos también resulta muy útil. En general, encontramos muchos ejercicios como gatear, trepar, mecerse, girar, saltar, jugar con agua, jugar con arena, jugar con masa; todos ellos se engloban dentro de juegos diversos y entretenidos que se pueden poner en práctica de forma gradual con el niño, utilizando medios de refuerzo y participación. Existen muchos vídeos que ayudan a los padres y también a los educadores en los centros a aplicar los ejercicios para niños que presentan déficit en la integración sensorial. El juego se considera una de las vías más importantes y principales para educar a los niños y mejorar su salud psicológica, comunicativa y física. Asimismo, no cabe duda de que los niños con autismo carecen de uno o más de estos beneficios, y estos juguetes han sido fabricados de manera estudiada para desarrollar los sentidos en el niño, con el fin de hacer que preste más atención al juguete, además de ayudarle en la coordinación sensoriomotora y la participación con el otro.

Mencionamos algunos de ellos:

1. La mecedora: muy elegante y cómoda, proporciona un movimiento suave gracias a su equilibrio inteligente.

2. La cama de agua: la cama está llena de agua y equipada con un sistema musical; la música puede sustituirse por el Sagrado Corán.

3. La alfombra ondulada: ayuda al niño a desarrollar las habilidades de equilibrio y a fortalecer los músculos de las piernas.

• Métodos de tratamiento:

El tratamiento médico que ofrecemos a los niños con autismo se basa en la integración sensorial, donde el terapeuta ocupacional estimula la piel del niño autista y su sistema vestibular. Esta estimulación abarca diversas actividades como el balanceo, el movimiento helicoidal y rotatorio dentro de sillas acondicionadas para este fin, el cepillado de partes específicas del cuerpo y la participación de los niños en actividades que implican movimiento y equilibrio.

Los estudios han confirmado la eficacia del método de integración sensorial en el tratamiento con niños con autismo, además de actividades específicas que incrementan la concentración y la capacidad de pensar y resolver problemas; asimismo, el terapeuta ocupacional trabaja para integrar al niño en juegos que ocupan amplios espacios en el suelo, como trepar y correr.

Referencias:

- Dr. Bahaa El-Din Galal, director del Centro Help para Oriente Medio y el Norte de África.

- Dña. Rehab El-Hadidi, supervisora educativa, formadora certificada del Centro Help, POP y la Agencia Americana de Formación, investigadora en autismo, síndrome de Down, integración sensorial, lenguaje y comunicación.

- Ibrahim Rashid: especialista en dificultades del aprendizaje del desarrollo (dispraxia), experto educativo, consultor en dificultades de aprendizaje, etapa básica, educación infantil y no arabófonos.

Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.

Introducir la información de contacto

Nos pondremos en contacto con usted en 24 horas