
El castigo según la metodología del análisis de la conducta aplicada
26 de octubre de 2021
La palabra castigo siempre ha sido uno de esos términos que conllevan mucho temor anticipado, y muchos educadores han evitado durante mucho tiempo utilizar el castigo dentro de los planes educativos por consideración hacia los sentimientos de las familias. Pero ¿a qué castigo nos referimos? ¿Y cómo puede aplicarse sobre la base de la teoría conductual y las estrategias comprendidas en el campo del análisis de la conducta aplicada sin que resulte intimidante o molesto para ninguna de las partes? ¿Y es la metodología del castigo similar a las prácticas antiguas que causaban tanto dolor físico o consecuencias psicológicas negativas?
El castigo, según la metodología del análisis de la conducta aplicada, consiste en añadir o retirar (un estímulo) algo en el entorno del niño, lo que conduce a una disminución de la conducta inaceptable y de conductas similares en el futuro. Entre los tipos de castigo se encuentran lo que se conoce como castigo positivo y castigo negativo; cabe mencionar aquí que los términos positivo y negativo se entienden desde un punto de vista matemático o aritmético, donde positivo significa adición y negativo significa sustracción.
El refuerzo positivo consiste en presentar o añadir al entorno del niño algo que no es deseado por este, lo que conduce a la disminución de su conducta.
La intervención mediante el castigo positivo se ejemplifica en las siguientes situaciones:
1. Amer se pone de pie sobre la silla durante la asamblea matutina cuando todos están sentados en el suelo; el maestro: «No», «Para» o «Baja», acompañado de contacto visual y acercándose al lugar donde se encuentra el niño, ya que esto es más eficaz que la instrucción a distancia, y la instrucción verbal no requiere una voz alta tanto como que el tono sea claro, firme y directo. Y el maestro no repite la instrucción verbal y puede utilizar otras estrategias que acompañen a la «reprensión».
2. Reem se lleva la mano a la boca y luego a los ojos; la maestra interviene físicamente impidiendo la aparición de la conducta al evitar que el niño complete la conducta en cuanto surgen sus primeros indicios. Este método puede combinarse con la instrucción verbal y suele utilizarse con conductas de autolesión o conductas con función sensorial, y se denomina «bloqueo de respuesta». Pueden aparecer efectos secundarios con este método, como resistencia y agresión; en este caso, se proporciona al niño instigación y refuerzo de conductas alternativas.
3. Jamil golpea a sus compañeros en la fila de la mañana, por lo que el maestro le pide que se siente y se levante 10 veces y, en caso de negativa, se recurre a la instigación verbal y a la ayuda física si es necesario; se utiliza con conductas estereotipadas, agresión y autoestimulación, y se denomina «ejercicio contingente».
4. Khaled tira papeles y pañuelos al suelo de la clase, por lo que el maestro le pide que limpie lo que ha tirado además de limpiar la clase por completo, lo que se denomina método de «sobrecorrección». Existe una sobrecorrección positiva y también una negativa; la positiva: después de que el niño realiza la conducta no deseada, como tirar papeles al suelo, el maestro le pide que repita la conducta deseada que se suponía que debía hacer desde el principio, como: ir a tirar el pañuelo a la papelera varias veces. En cuanto a la corrección negativa, como por ejemplo: Raed golpea a su compañero, por lo que el maestro le pide que golpee la almohada 10 veces, lo cual se denomina un tipo de corrección.
Por su parte, el castigo negativo consiste en retirar y alejar algo del entorno del niño, lo que conduce a la disminución de la conducta.
La intervención mediante el castigo negativo:
1. Lama empuja a sus compañeros a la hora de jugar en el patio, por lo que la maestra la coloca en un lugar alejado de sus compañeros y no se le permite jugar con ellos, pero puede observarlos; o bien la retira por completo de la zona de juego de modo que no pueda observarlos; o se le retira de la mano a Lama la cinta distintiva de los alumnos mientras todos los demás permanecen con sus cintas, lo que se denomina «exclusión». Para el éxito de este método, debe existir una diferencia entre el entorno de aislamiento y el entorno reforzante. En este método se debe tener en cuenta la autorización del tutor legal, la política del centro educativo y la adecuación de las instalaciones.
2. Joud obtiene diariamente tres oportunidades para usar el ordenador, pero cuando manifiesta una conducta de alzar la voz o gritar, pierde una de esas oportunidades; también es posible que Joud reciba 6 oportunidades para el ordenador como una especie de bonificación, y estas oportunidades se reducen cada vez que aparece la conducta, de modo que el número básico de oportunidades se mantiene y la niña pierde de la bonificación. Esto se denomina «coste de respuesta».
La intervención mediante el castigo va precedida de una evaluación de la función de la conducta (es decir, conocer la causa de su aparición) para poder elegir el método más adecuado o el conjunto de métodos que se adapten a dicha conducta.
Nour Al-Huda Nabil Musa
Especialista en autismo
Máster en Educación Especial
Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.






