
5 cosas que los maestros de educación general deben saber sobre la hiperactividad y el déficit de atención
20 de octubre de 2021
Algunos docentes de educación general se enfrentan al reto de lidiar con la hiperactividad y la conducta impulsiva en el 10 % de las personas con hiperactividad y déficit de atención, pero recuerde que no son malos alumnos e intente ayudarlos con estos cinco consejos que harán que ellos (¡y sus padres!) se lo agradezcan.
1. Déjelos moverse
Algunas investigaciones han hallado que los niños con hiperactividad y déficit de atención aprenden mejor si se mueven o se balancean mientras lo hacen. Necesitan movimiento, y el papel del docente reside en encontrar formas que les ayuden a descargar su energía adecuadamente y sin afectar a los demás. El maestro puede recurrir a juguetes para aliviar el estrés, como el «pop-it», pelotas antiestrés ¡o incluso una goma de borrar!
No obstante, algunos alumnos pueden necesitar más que eso; permita a los niños, por ejemplo, sentarse sobre una pelota de ejercicios. Considere también permitirles permanecer de pie sobre las mesas del fondo del aula y, si hay niños que inevitablemente necesitan levantarse y moverse de sus puestos, pruebe a trazarles un recorrido para caminar —y escuchar al mismo tiempo— dentro del aula; intente también incorporar pausas de descanso en las que puedan ponerse de pie y estirarse.
2. Fomente la educación física y los periodos de descanso
Los niños que toman descansos rinden mejor en los exámenes estandarizados que aquellos que no han descansado. Si restringe los momentos de movimiento y de alta actividad, ¡prepárese para asumir las consecuencias! La necesidad de moverse de los niños con hiperactividad y déficit de atención es acumulativa y se concentra a lo largo del día; es imprescindible concederles un periodo de descanso en el que liberen la energía acumulada, y privarles de ello debido a un mal comportamiento o a tareas escolares incompletas produce resultados contraproducentes.
3. Otórgueles prioridad en la asignación de asientos
Algunos niños con hiperactividad y déficit de atención experimentan distracción visual y deben tener prioridad para sentarse en las primeras filas. En cuanto a aquellos que experimentan distracción auditiva —que son los niños que siempre miran hacia atrás al oír cualquier ruido—, sentarse al fondo del aula les permite escucharle mejor. Debe permitirles sentarse en la parte posterior de la clase. Tenga cuidado de no apartar la silla del niño de sus compañeros haciéndolo sentarse solo; esta conducta le genera una sensación de vergüenza y estigma, y da luz verde inconscientemente al resto de los alumnos para acosarlo. Cualquier cambio de asiento del niño debe realizarse en privado y no delante de todos los estudiantes, y sin hacerle sentir frustrado. Una de las formas es cambiar los asientos de todos los alumnos para que nadie sienta que es el causante, y si observa que sigue balanceándose y moviéndose en el nuevo lugar que eligió para él, ¡no dude en reorganizar los asientos una vez más!
4. Observe sus buenas conductas y pase por alto las malas
Los niños con hiperactividad y déficit de atención reciben muchos comentarios negativos sobre sí mismos. Por ello, cuando los observe autorregularse o completar sus tareas y deberes, asegúrese de notarlo y elogiarlo, y sea tolerante con lo contrario. La igualdad no siempre significa justicia; la mayoría de los niños —e incluso los adultos— mejoran con el ánimo y el elogio más que con la corrección y la disciplina. Cuando haya problemas que deban abordarse, sea claro y específico: «Hoy tachaba las respuestas y se levantaba mucho de su asiento» es mejor que «Hoy se portó mal». Considere identificar tres problemas si se presentan y dar una calificación diaria del 1 al 5, donde 1-2 se considera un problema, 3 regular y 4-5 representa un día excelente; de este modo, los padres podrán conocer la conducta de su hijo para reforzarla o corregirla.
5. No mencione nunca sus tratamientos médicos en clase
Preguntarle a un niño sobre su medicación en clase o delante de sus compañeros se considera una invasión de la privacidad. La mayoría de los docentes que leen esto estarán de acuerdo, pero, según lo que relatan los niños, esto les ocurre con frecuencia de vez en cuando, lo cual resulta catastrófico y devastador para ellos, y a menudo provoca que abandonen los medicamentos y no completen el tratamiento. Es preferible insinuárselo y decirle: «Parece que hoy estás distraído» o «Parece que estás muy activo», en lugar de preguntarle por su tratamiento. Y si necesita hablar con él sobre el medicamento, recuerde hacerlo en privado. Por último, no dude en compartir sus observaciones con los padres sobre los efectos secundarios del fármaco o su falta de eficacia (o con el médico del niño tras obtener la autorización de los padres); sus observaciones son valiosas, ya que pasa con el niño ocho horas al día, cinco días a la semana, durante nueve meses, y su opinión profesional es importante.
https://www.focus-md.com/5-things-teachers-know-ad...Traducido con adaptaciones
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Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.






