La comunicación espontánea y el trastorno del espectro autista
9 de mayo de 2018
La falta de iniciativas comunicativas espontáneas —y con estas iniciativas me refiero a lo que puedo describir como el proceso de inicio
autónomo en la comunicación directa y espontánea sin que medie incitación o estímulo— se considera un problema complejo en las personas
con trastorno del espectro autista. Aproximadamente entre el 21 % y el 66 % de los niños con este trastorno permanecen
tras muros de silencio, sin capacidad para hablar sin una intervención terapéutica. Rara vez las personas
diagnosticadas de autismo inician una conversación adecuada y a menudo no logran formular preguntas, solicitar información
o incluso expresar sus sentimientos o incitar a los demás a comunicarse con ellas. Antes de empezar a enumerar los métodos que pueden
utilizarse para estimular el habla en nuestros seres queridos y pequeños, conozcamos qué se entiende por iniciativas comunicativas espontáneas.
¿Recuerda cuántas veces su hijo le pidió beber agua antes de que usted se la ofreciera? ¿Recuerda cuántas veces
su hija le pidió un juguete nuevo parecido al de su amiga? Eso es exactamente a lo que me refiero con iniciativas comunicativas espontáneas:
aquellas conductas comunicativas que ocurren de manera espontánea en ausencia de incitación o estímulo para ello. Como mencionamos
al principio, las personas con trastorno del espectro autista carecen de capacidad comunicativa espontánea, pues dependen
de manera casi total de lo que nosotros les incitamos a decir o expresar.
Aquí deseo destacar lo señalado por Chiang (2009), que es la diferencia cuantitativa y fundamental entre la comunicación espontánea y la comunicación
incitada, y con incitada me refiero a lo opuesto a la comunicación espontánea. Una estadística nos indica que entre el 14 % y el 20 %
de los niños de nueve años con autismo no hablan. Por lo tanto, y para ayudar a estos niños, debemos intervenir
de forma temprana e intensiva a fin de desarrollar su capacidad para la comunicación lingüística de manera satisfactoria.
Bien, ¿cuáles son los métodos de intervención?
Deseo llamar su atención sobre lo que se denomina estrategias aumentativas y alternativas. Estas estrategias se dividen en
dos categorías: una categoría que utiliza la comunicación mediante señas con la mano y otra que se apoya en ciertas herramientas como imágenes impresas
o tabletas. Ambas categorías comparten el mismo objetivo, que es compensar el déficit lingüístico presente en algunos
niños y en algunas personas que afrontan problemas con la comunicación lingüística o, como indica la traducción del
término en inglés, trastornos del lenguaje. Algunas investigaciones han señalado que el uso de tales estrategias puede
contribuir al éxito del proceso comunicativo, así como puede contribuir y coincidir con el desarrollo lingüístico en estos niños/individuos.
Una de estas estrategias aumentativas y alternativas funciona según el sistema de intercambio de imágenes o conocido como sistema PECS. Se considera
este sistema sumamente eficaz y prometedor con los niños/individuos que afrontan trastornos del lenguaje. En primer lugar, el sistema
PECS no requiere habilidades de señas complejas. En segundo lugar, este sistema impulsa la enseñanza de la habilidad de petición con facilidad. Radica
la importancia aquí en que el aprendizaje de la habilidad de petición en sí mismo es suficiente para animar al niño e incitarlo a la comunicación lingüística.
Además de todo esto, este sistema apunta a la espontaneidad y, como mencionamos antes, intentamos sacar a los niños con autismo
del caparazón del silencio y entrenarlos para iniciar la comunicación lingüística, y con ello el sistema PECS nos logra esta
comunicación mediante su entrenamiento para elegir la imagen que simboliza lo que desean decir y colocarla en nuestras manos. Por su sencillez
y falta de complejidad, el sistema PECS se considera uno de los programas de uso flexible en diversos lugares, ya sea en el hogar,
la escuela o incluso en lugares públicos como parques y otros.
Un investigador halló que muchas investigaciones señalan la eficacia del sistema PECS y su utilidad. Desde principios de los años noventa,
este sistema viene demostrando su solvencia y capacidad para enseñar a los niños e incitarlos a hablar. Una estadística señala casos
que solo no se beneficiaron de este sistema de entre 173 casos.
Y aquí me gustaría señalar una hipótesis denominada hipótesis simbólica. Esta hipótesis simbólica atañe a la relación entre
el símbolo/la imagen y lo que denota. Específicamente, esta teoría nos dice que existe una relación directamente proporcional entre el símbolo y el grado de su similitud
con aquello a lo que hace referencia y la capacidad del niño para utilizar este símbolo y recordarlo. Es decir, cuanto más el símbolo o cuanto
más la imagen se parezca a lo que denota en la realidad, con mayor facilidad podrá el niño asociar su uso.
También existen otras estrategias basadas en la voz, de modo que el niño pueda presionar algunos de
los símbolos e imágenes parlantes en un dispositivo tableta como el iPad. Hay estudios realizados a lo largo de cinco años sobre 58
niños con autismo que utilizaron tales estrategias vocales en tableta. Los resultados de estos estudios revelaron
porcentajes verdaderamente impresionantes. Alrededor del 53 % de los niños que utilizaron tales aplicaciones de voz lograron
un éxito rotundo, y alrededor del 33 % tuvieron éxito en diversos grados.
Este éxito demuestra el grado de eficacia de estas estrategias y el grado de su contribución a ayudar a los niños y personas
que atraviesan trastornos del lenguaje.
¿Ha pensado usted ahora en diseñar un pequeño cuaderno o un llavero de imágenes fácil
de transportar que contenga algunas imágenes pertenecientes a los objetos de su hijo y lo que pudiera necesitar para ayudar a su hijo a
comunicarse?
Fuente principal: Research in Autism Spectrum Disorders 5 (2011) 977–983
Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.






