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Estrategias de manejo en el aula con estudiantes con TDAH

1 de noviembre de 2021

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es uno de los trastornos más comunes en los niños. Se trata de un trastorno neurobiológico que afecta al 15.5% de los niños en el Reino de Arabia Saudí y se caracteriza por altos niveles de dificultad para concentrarse, falta de atención, impulsividad y dificultad para mantener la concentración durante períodos prolongados de tiempo. Además del diagnóstico de los niños que padecen trastorno por déficit de atención, estos presentan problemas de aprendizaje aunque no manifiesten hiperactividad. El trastorno también afecta a las conductas del niño y a sus interacciones sociales, y en este artículo presentaremos algunas pautas generales para abordarlos dentro del aula.

En primer lugar, muchos niños con déficit de atención e hiperactividad se enfrentan a dificultades para seguir instrucciones, completar los deberes y organizar prioridades.

Y entre los consejos más destacados para abordar estos problemas se encuentran:

Divida la tarea que se le solicita al niño en pasos, de lo simple a lo complejo y de lo fácil a lo más difícil; añada un modelo del trabajo requerido para que mantenga su nivel de concentración, reduzca su nivel de distracción y comprenda el objetivo exigido; ayude al niño a gestionar su tiempo y facilítele apoyos para la organización y la gestión en la escuela o en casa mediante la elaboración de un horario propio y un temporizador para cada sesión u objetivo que se desee alcanzar, y aclárele cuándo finalizará todas las tareas.

En cuanto al manejo de las conductas que suelen acompañar al trastorno, analizamos los antecedentes y los consecuentes de la conducta para poder identificar el factor causante de la misma y de su mantenimiento, y aplique medidas proactivas con él; según la causa, se selecciona el método adecuado para eliminarlo. Conceda al niño un tiempo de descanso durante la lección y sea flexible adaptándose a las necesidades de su alumno, pero sin que el proceso se vuelva caótico. Utilice un sistema de asiento preferente según el estado del niño y la naturaleza del objetivo planteado, siendo preferible variar la dinámica de ubicación: a veces en silla y mesa, a veces en el suelo, a veces en el patio de la escuela, y así sucesivamente. Por último, emplee una señal específica de reorientación, como tarjetas con pictogramas, tarjetas de transición en el rincón y un temporizador, para que el niño pueda conocer la hora de inicio de la sesión, la de finalización y su duración.

Por último, quienes presentan trastorno por déficit de atención e hiperactividad suelen tener dificultades para comprender las señales sociales; por ello, realice lo siguiente: para aumentar sus interacciones sociales con su entorno, represente situaciones que incrementen la comunicación social, ya sea presentando una historia social al niño para transmitirle la habilidad o mediante modelado en vivo o en vídeo y filmando la situación; genere oportunidades sociales adecuadas para el niño mediante su interacción con sus compañeros a través del juego o haciéndolo partícipe en las actividades del aula; y, por último, reduzca la frustración del niño, bríndele una valoración positiva de su autoestima y refuércelo cada vez que tome la iniciativa de interactuar con sus compañeros o incluso de participar a petición de otros de forma correcta.

Yasmin Al-Suqair - Estudiante de maestría en trastornos conductuales y emocionales

Universidad Rey Saúd

Referencias

.Www.Ngha.med.sa

Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.

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