¿Qué es el nivel actual de rendimiento? Un término vago y sin valor
20 de agosto de 2019
Estamos a las puertas del inicio de un nuevo curso escolar... y a los profesionales del ámbito de la atención y la educación de personas con discapacidad les pueden surgir las siguientes preguntas:
- ¿Qué incluye el paso de medir el nivel actual de rendimiento del niño que se refleja en el plan educativo individualizado?
- ¿Cuáles son las fuentes para obtener información sobre el nivel actual de rendimiento del niño?
- ¿Tiene la familia un papel en este paso?
- ¿Se puede revisar el plan educativo individualizado del año pasado para predecir el nivel actual del niño?
- ¿El nivel actual de rendimiento es fijo o variable?
- ¿Existe similitud en los puntos fuertes y débiles de dos alumnos con el mismo diagnóstico?
- ¿Varían el tipo y el formato del nivel actual de rendimiento según el tipo de servicio prestado?
Desde que éramos estudiantes universitarios de grado hemos venido escuchando el término «nivel actual de rendimiento del alumno con necesidades especiales». Y hasta el día de hoy seguimos escuchándolo. Estamos seguros de que usted escucha este término tan vago con frecuencia al inicio de cada semestre. También durante nuestras visitas de consultoría a algunas instituciones educativas en el Golfo Arábigo, o en algunas referencias deficientes en Internet o por parte de algunos ponentes en el ámbito del diseño de programas educativos y terapéuticos para personas con necesidades especiales, como si reflejara algo único («one size fits all»), cuando en realidad es todo lo contrario.
La importancia de este término radica en que representa el paso fundamental que se lleva a cabo antes de diseñar cualquier plan individualizado educativo, pedagógico o rehabilitador, y define los objetivos y aspectos sobre los que se desea trabajar. Alguien nos dijo una vez: «El nivel actual de rendimiento es la clave... Si se hace bien, todo el trabajo saldrá bien; pero si no se elabora de forma correcta, todos los pasos posteriores podrían carecer de cualquier valor real».
El nivel actual de rendimiento es el resultado de las pruebas y escalas aplicadas para obtener información sobre el nivel del niño antes de elaborar el plan terapéutico. El tipo de pruebas y escalas utilizadas puede variar para generar información que nutra la sección del nivel actual de rendimiento, de la cual emanan los objetivos conductuales y educativos incluidos en el plan educativo individualizado. Algunas de estas escalas son informales y no están estandarizadas para nuestro entorno árabe. Otras no cubren los distintos aspectos del desarrollo, o bien son adecuadas para un solo tipo de servicio: servicios de educación especial, servicios de logopedia, servicios de análisis de conducta aplicado o servicios de terapia ocupacional.
Algunas de estas escalas se aplican midiendo el nivel del niño mediante ítems y apartados específicos (escalas de estimación), o bien preguntando a la familia a través de una entrevista, o mediante la observación directa del niño, o bien planteando actividades/preguntas específicas. Cada uno de estos métodos tiene sus pros y sus contras. Sin embargo, lo importante es que cada modalidad requiere formación, y la duración de la formación y el nivel de dominio pueden variar de un método a otro.
Asimismo, debe tenerse en cuenta el nivel del niño y ciertas condiciones ambientales y sociales, así como las características del desarrollo y conductuales de algunos niños que podrían no permitir la aplicación de tales pruebas. Por ejemplo, pedir a una familia que rellene un formulario electrónico cuando no sabe utilizar el ordenador, o intentar aplicar una prueba que requiere presentar actividades específicas a un niño que no desea sentarse a la mesa de evaluación.
Algunas de las escalas utilizadas son las escalas de criterio (referidas a criterio), que miden el nivel de habilidades del niño en un aspecto concreto. El ejemplo más cercano a las pruebas referidas a criterio son los exámenes de fin de semestre, en los que se evalúa el nivel del alumno según si obtuvo una calificación alta o baja sin vincularla al nivel de los demás alumnos. Existen algunas herramientas reconocidas en este campo que se utilizan en mayor medida porque los objetivos y enunciados pueden resultar más claros.
En otras ocasiones se utilizan escalas estandarizadas referidas a normas, las cuales miden el nivel del niño en los diferentes aspectos del desarrollo (habilidades de comunicación, habilidades cognitivas, habilidades sociales, problemas de conducta, seguridad y protección, habilidades académicas, etc.) y determinan su nivel en comparación con sus iguales del mismo grupo de edad, precisando si el nivel de sus habilidades (edad mental) es inferior al de su edad cronológica, si está en el mismo nivel o si es superior. A pesar de la importancia de aplicar este tipo de escalas, su uso es poco frecuente, pues su utilidad radica en determinar el nivel de las habilidades y vincularlo con la edad cronológica y mental del niño. No obstante, su limitación es la falta de sensibilidad ante cambios leves en el nivel del niño, especialmente en aquellos con un grado severo de discapacidad.
La aplicación de tales escalas ayuda a identificar los puntos fuertes y débiles del alumno con un alto grado de precisión, mucho mejor que un proceso de suposición que podría no ser exacto y quedarse corto a la hora de determinar en qué se puede trabajar con el niño durante el curso escolar.
Pasemos al papel de la familia. No cabe duda de que la familia es una fuente importante y fundamental para obtener información sobre el nivel del niño, ya que es quien mejor conoce las capacidades de su hijo. En la mayoría de los casos, el niño pasa la mayor parte del tiempo con su familia, y esta puede identificar las capacidades de su hijo y algunos aspectos de fortaleza y debilidad muy evidentes. Por ejemplo, usted puede preguntar a la familia si el niño es verbal. Si lo es, a continuación podrá medir el nivel de comunicación y las habilidades expresivas (por supuesto, si usted es un logopeda experimentado en la aplicación de escalas y pruebas que miden este tipo de habilidades).
Pasemos a la revisión del plan educativo del año pasado y de los documentos previos... Sí, hay información importante que debe consultarse para saber dónde se encontraba este niño. Puede que el niño haya olvidado algo o que su nivel haya disminuido en comparación con el final del año anterior, y tal vez todo lo que usted deba hacer sea recordárselo y crear oportunidades de aprendizaje sencillas para mantener las habilidades adquiridas previamente, en lugar de plantear un objetivo y dedicar un periodo nada corto para alcanzarlo.
En cuanto a la estabilidad de los puntos fuertes y débiles en el nivel actual de rendimiento... esto varía de un niño a otro y puede variar de un servicio a otro, o de una habilidad a otra. El nivel actual de rendimiento de algunos niños de alto rendimiento y altas capacidades cognitivas que reciben servicios intensivos de atención y educación por parte de un equipo experimentado que enseña habilidades sencillas y abstractas puede ser un caso en el que el nivel de rendimiento cambia y progresa con rapidez. Por otro lado, en el caso de algunos niños de bajo rendimiento y capacidades cognitivas elementales que reciben servicios de atención y educación por horas de un equipo inexperto o principiante y que enseñan habilidades complejas y avanzadas, el cambio en el nivel de rendimiento y en los puntos fuertes y débiles resulta leve y de lenta evolución.
En cuanto a la similitud de los puntos fuertes y débiles de dos niños con el mismo diagnóstico, desde nuestro punto de vista esto es poco común porque existen muchos factores que influyen en su nivel de rendimiento durante un periodo de tiempo determinado. Puede que uno de ellos haya recibido anteriormente servicios intensivos de atención y educación (30 horas semanales durante dos años), mientras que el otro no haya recibido ningún tipo de servicio o haya recibido servicios menos intensivos.
En resumen... no se puede afirmar que la condición diagnóstica se refleje de la misma forma en el nivel actual de rendimiento.
El formato del nivel actual de rendimiento del niño o los componentes de esta sección pueden variar de un servicio a otro. Sin embargo, en general, los componentes básicos y la secuencia del método para obtener información pueden no diferir mucho, independientemente del tipo de servicio prestado. Por lo general, se realiza una evaluación inicial del nivel del niño al comienzo del servicio y se mide el rendimiento periódicamente hasta la finalización del servicio. El informe periódico del nivel de progreso puede emitirse cada 3 meses o cada 6 meses en el caso de servicios prestados de forma intensiva.
Aquí hemos intentado abordar un término que suele ser el más común al inicio del curso escolar, pero que podemos percibir como vago y sin valor si no se adoptan las reglas fundamentales para aplicar todo lo que exige el uso de este concepto a fin de alcanzar un plan educativo,
rehabilitador o terapéutico adecuado al nivel del niño con objetivos inteligentes que sean medibles y alcanzables... También puede leer nuestro artículo sobre las razones por las que no se alcanzan los objetivos educativos y de rehabilitación para personas con discapacidad aquí
Elaborado por el equipo de Ynmo
Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.






