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Para familias

¿Cuándo debe acudir a un especialista en habla y lenguaje?

14 de diciembre de 2020

Algunas familias se preguntan si su hijo necesita o no acudir a un especialista en habla y lenguaje colegiado. Por un lado, a los padres les resulta difícil identificar «lo que se considera un problema, un trastorno o un retraso» y, por otro lado, puede resultarles complicado conocer los servicios de rehabilitación que ofrece el especialista colegiado. Entre las preguntas más destacadas que suelo escuchar de las familias se encuentran: ¿A qué edad debo acudir al especialista en habla y lenguaje? ¿Existe una edad determinada en la que se considere que el niño es demasiado pequeño para visitar al especialista en habla y lenguaje? Si sospecho de algo, ¿debo esperar a que crezca y desaparezca el síntoma sin intervención? Para responder a estas preguntas, me gustaría poner a su disposición algunas señales a las que los padres deben prestar atención para realizar el seguimiento del desarrollo de sus hijos y saber cuándo pueden solicitar la ayuda de un profesional.

Antes de comenzar a mencionar las señales, me gustaría enfatizar la importancia de la atención temprana. No se recomienda esperar; la atención temprana beneficia al niño de forma multiplicada y limita la formación de conductas secundarias que afecten a su estado psicológico a largo plazo. Recuerde que acudir al especialista no puede perjudicar, pero la espera puede hacerle perder la oportunidad de aprovechar los años de crecimiento y desarrollo del lenguaje. Por supuesto, esto no significa que quien haya perdido la atención temprana haya perdido el tratamiento: los servicios del especialista en habla y lenguaje colegiado se ofrecen a cualquier edad. Tome la iniciativa de consultar al especialista en habla y lenguaje si observa en cualquier etapa del desarrollo de su hijo las señales que se indican a continuación.

Visita al especialista en habla y lenguaje para el lactante y el niño en edad preescolar: ¿cuáles son las señales?

Es aconsejable acudir al especialista en cuanto se manifieste el síntoma que lleve a la familia a preguntarse y a buscar soluciones; por ejemplo: que el niño no esté a la par con las habilidades comunicativas/lingüísticas evolutivas de los niños de su misma edad.

Existen algunos casos más evidentes que la familia reconoce nada más nacer el niño en sus primeros meses, entre los que se incluyen, a título enunciativo y no limitativo:

- Si su hijo presenta un trastorno del desarrollo, un síndrome metabólico, un síndrome genético, un trastorno neurológico o una anomalía congénita que pueda afectar al desarrollo del habla y del lenguaje (síndrome de Down, fisura palatina y labio leporino).

- Si su hijo necesita rehabilitación auditiva.

- El niño prematuro, o aquel que haya sufrido complicaciones que afectaron a la integridad cerebral durante el parto, como la atrofia cerebelosa, la parálisis cerebral y otros trastornos neurológicos.

- La exposición del niño a un accidente cerebrovascular, caídas sobre la cabeza o sacudidas violentas en los primeros meses de vida (síndrome del bebé sacudido).

- Si su hijo sufre resfriados recurrentes e infecciones de oído en su infancia que puedan causarle pérdida auditiva conductiva (problemas en el oído medio como acumulación de líquido detrás del tímpano u otitis media serosa).

- Al observar debilidad en la conducta comunicativa de su hijo (no participa con usted en actividades compartidas, su contacto visual es débil, se retrasa en pronunciar sus primeras palabras, presenta dificultades para tragar o alimentarse).

- Al observar que su hijo no le presta atención, no le escucha, no se gira al oír su nombre o no intenta llamar su atención.

- Si cuenta con antecedentes familiares positivos de retraso del lenguaje o de trastornos del desarrollo asociados al retraso del lenguaje (como el trastorno del espectro autista o el trastorno por déficit de atención con hiperactividad).

- Si le resulta difícil entender lo que dice el niño debido a la falta de claridad en la articulación, errores recurrentes en la pronunciación de los sonidos, y los demás no le entienden, especialmente los desconocidos.

- Si su hijo no es verbal o presenta dificultades graves para hablar: acuda a visitar al especialista para su evaluación, tratamiento y para capacitarle a usted a comunicarse con él de manera eficaz.

- El niño/la persona puede necesitar en cualquier etapa de su vida comunicación aumentativa y alternativa debido a discapacidades y trastornos presentes desde el nacimiento; como la parálisis cerebral o el trastorno del espectro autista, o bien por enfermedades/accidentes adquiridos: accidente cerebrovascular o accidente automovilístico que haya afectado a la zona de la cabeza y el cuello.

- Que el niño presente dificultades para comunicarse (tanto en la expresión como en la comprensión), lo cual incluye lo siguiente: falta de comprensión de órdenes sencillas/complejas, o actividades de múltiples pasos, y/o historias; problemas para articular los sonidos de forma correcta, o que tartamudee.

Visita especialista en habla y lenguaje para el niño en edad escolar, ¿cuáles son las señales?

- Que el alumno posea un vocabulario limitado y en su mayoría concreto; dificultad para comprender significados y conceptos abstractos: la belleza, la imaginación y la creatividad.

- Que el alumno utilice oraciones cortas no acordes a su edad, mostrando errores en la gramática y las estructuras, y no emplee correctamente el género masculino y femenino, los pronombres, las preposiciones ni las conjunciones; por ejemplo: Fátima come con el cuchara.

- Que el alumno presente dificultades en la lectura y la escritura cuyo origen sea el retraso del lenguaje: dificultad para expresarse con fluidez, dificultades en la ortografía, dificultades para formar oraciones largas y secuenciadas, dificultad para estructurar pasos secuenciales para elaborar una actividad, dificultad para narrar historias y responder a diversas preguntas.

- Que el alumno presente dificultades pragmáticas/comunicativas: como dificultad para comprender el sarcasmo, las mentiras, las bromas, el tono de voz, las expresiones faciales y las normas de cortesía social.

Visita especialista en habla y lenguaje relacionado con trastornos de la deglución y la alimentación, ¿cuáles son las señales?

Es fundamental que los niños con trastornos de la deglución y faríngeos sean evaluados por un especialista y se establezca un plan terapéutico individualizado para ellos. Entre los trastornos más comunes relacionados con los procesos de deglución y alimentación (a título enunciativo y no limitativo) se encuentran:

- Dificultades en la deglución (atragantamiento recurrente con la comida o la bebida, vómitos frecuentes, llanto y dolor constante durante/después de la comida, infecciones de pecho recurrentes, falta de aumento de peso, tiempo excesivo para alimentarse, el niño no echa de menos la comida ni la busca, problemas de succión y lactancia, dificultades para aceptar comida triturada a los 6 meses de edad).

- Cambio en los hábitos de alimentación o persistencia de conductas indeseables vinculadas a la actividad de comer, tales como: llanto frecuente a la hora de comer, irritabilidad o distracción y ensimismamiento durante la comida.

- Selectividad alimentaria exagerada; el niño come muy pocos tipos de alimentos que no cubren sus necesidades nutricionales y de desarrollo, centrándose en determinadas texturas y densidades de los alimentos.

- El niño no tolera llevarse la comida a la boca o la escupe de manera reiterada.

- El niño no tolera la comida sólida y solo acepta alimentos triturados.

- Comer la comida toma un tiempo sumamente prolongado: de 45 minutos a una hora.

- El niño está desnutrido o padece obesidad.

Visita al especialista en habla y lenguaje para el niño/adulto en relación con trastornos de la voz y/o de la fluidez: ¿cuáles son las señales?

Algunos ejemplos incluyen:

- Aparición de un cambio en la voz del niño: (ronquera, aspereza, susurro).

- Aparición repentina de tartamudez que no existía previamente.

¿Cuáles son las cualidades de un buen especialista que usted debe buscar?

- Que cuente con la licencia de la comisión de especialidades médicas.

- Que le escuche y elabore un historial clínico detallado.

- Que observe los comportamientos de su hijo, se comunique con él y juegue con él.

- Que no le haga salir de la consulta durante las sesiones terapéuticas.

- Que evalúe al niño, lo diagnostique y le informe sobre el diagnóstico de su problema/trastorno.

- Que comparta con usted los resultados de la evaluación, le informe sobre los objetivos de su plan terapéutico y consulte a los padres sobre sus prioridades.

- Que sus objetivos sean graduales y razonables.

- Que ofrezca al niño ejercicios lingüísticos si planea tratar el habla, y que le ofrezca ejercicios de deglución si planea tratar la deglución.

- Que le capacite a usted en la aplicación de estrategias en el hogar y le oriente de forma continua.

- Que realice el seguimiento del progreso del niño mediante la asignación de tareas para el hogar y la solicitud de vídeos sobre la aplicación de las actividades por parte de los padres.

 

Y para medir el desarrollo del lenguaje del niño, a través de la iniciativa Fasih y en colaboración con Al Muhaidib Social Foundation, hemos desarrollado la escala de desarrollo del lenguaje, que permite a la familia conocer el grado de desarrollo del lenguaje de su hijo, mostrando el resultado en pocos minutos.

Asimismo, a través de la aplicación Ynmo Plan, ofrecemos sesiones de asesoramiento gratuitas para diagnosticar el estado lingüístico del niño en colaboración con centros acreditados.

Descargue la aplicación Ynmo Plan

Dicho esto, deseamos a todos nuestros niños y a sus familias continua salud y bienestar.

Escrito por: Nourah Abdullah Al-Ghoson, especialista sénior en habla y lenguaje. Clínicas Dar Al Arab, Riad.

Publicado originalmente en árabe. Esta versión en español se ha generado mediante traducción asistida por IA; el original en árabe prevalece como referencia.

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